Archivo de la etiqueta: Hospital Clínico San Carlos

Esperando

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Si tenéis la suerte de no haber pasado por quirófano en los últimos años, os enseño la información que la Comunidad de Madrid te ofrece con respecto a la operación. Con esos cálculos, mas o menos toca sueño reparador hacia el 8 de febrero. Que prontito, verdad?
Ya estoy corriendo otra vez al Primark© a por pijamas y zapatillas correpasillos, aunque se prevee un ingreso fugaz.

De nuevo el olor a alcohol, el mal rato en la sala de despertar, las despedidas, los sueros
y las vías. El dolor físico y la sonrisa emocional pensando en el verano y los escotes hasta el ombligo.

La pregunta del millón cuando sale el tema es si no tengo miedo al quirófano, y la respuesta es muy sencilla: pues claro que lo tengo, pero si he tenido que pasar para cosas tan malas, por qué no pasar para otras tan buenas.
Pensad que la primera vez me dormí pensando en una mastectomía radical para extirpar un tumor malo malísimo de cada lola. Consiguieron salvarlas para más tarde cortar de raiz casi toda mi femineidad, todo lo que físicamente me diferenciaba de ser un maromo: primero ovarios y, tres meses después, decía adiós a mis lolas.
Cómo no voy a estar deseando volver a dormir para abrir los ojos a unas prótesis que me devuelven parte de mi autoestima perdida? Tú también lo estarías, te lo aseguro.
Sobre todo, pensando que es el final de un proceso, el carpetazo definitivo a la etapa más complicada de mi vida. Feliz es poco!!!

Y por ahora poco más. Feliz fin de semana.

Os leo!!

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Fin del mundo

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No ha llegado el fin del mundo, cosa que nadie sensato esperaba, pero la tontería me ha hecho pensar.

Y sí…?

Esa incógnita me ha servido para hacer balance.

He tenido hijos, he plantado un árbol y tengo un blog (lo más parecido a escribir un libro a lo que puedo aspirar). Se puede pedir algo más?

Pues sí, por supuesto. Una vida intensa y muy dolorosa en algunos momentos me han hecho ser lo que soy. En 39 años he sufrido más que muchísima gente en toda su vida.

Alguien muy religioso me dijo una vez que Dios nos da tormento en la medida que podemos soportar. Pues por esa regla de tres, soy Hércules, cuidadito conmigo.

Me llevo preguntando unos años el por qué a mí: fui malvada en una vida anterior, estaba tan perdida que ha tenido que venir una colleja infinita para ponerme en mi sitio… Ni he encontrado respuesta ni nadie será capaz de dármela, no lo intentéis.

Pero cuentan que la profecía realmente lo que quiere enseñarnos es que hoy comienza una nueva era, y, como yo he expiado mi culpa en la anterior, cuidado conmigo que voy a estar imparable.

Hablando de temas mucho más terrenales, os cuento que ayer ya me dieron fecha para el preoperatorio. Ya no hay vuelta atrás para el FIN con mayúsculas. Tras unos pocos meses, sólo quedaran cicatrices marcando los recuerdos.

Y ya os dejo, deseando que os toque mucha salud mañana en el sorteo.

Os leo!

Recortes

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Sigo escribiendo desde el hospital, en concreto desde la terraza, mi lugar favorito de los últimos días. Deberían hacer obligatorio este pedacito de realidad en cada centro sanitario. Aunque abrase el sol, o el ruido de los coches te atrone, consigue mantenerte conectado al mundo real, sobre todo cuando llevas muchos días y te encuentras relativamente bien, como es mi caso.

Por aquí bromeamos con los recortes, si vamos a tener que pagar la comida, si vamos a tener días máximos de hospital y los demás los pagamos…mucha risa, sí, pero en el día a día sí se empieza a notar.

Por ejemplo, hoy no hay pijamas. Que tienes los tuyos: pues mejor. Que no los tienes: pues repites el de ayer.
Las toallas también repiten porque no hay suficientes, y hubo un día que no pudieron cambiarme las sábanas porque tampoco tenían. Unas sábanas llenas de agujeritos o agujerazos, con más años que el fantasma del hospital.

Yo sí lo noto del año pasado a éste, en pequeños detalles. Aunque lo fundamental sigue funcionando perfectamente: medicamentos, material sanitario, incluso las comidas. Por lo menos a ojos del paciente, no se si los sanitarios pensarán lo mismo que yo.
Por ejemplo, a mi me permiten elegir mi menú diario entre tres primeros y tres segundos, los postres, las meriendas…y las raciones son, a veces, incluso excesivas. Es una bobada, pero elegir cada día es una de mis mayores ilusiones estos días.
Como muestra un botón, os dejo foto de la cena de anoche: revueltro de trigueros con gambas, pastel de merluza con salsa holandesa y fruta de temporada. Absolutamente nada que objetar. Os leo!

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Al otro lado de la cama

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Por aquí estamos de fiesta, el silencio todavía es el rey de la casa, cargando baterías para lo que resta de semana.

Ayer volví al Clínico, aunque esta vez de visita. Jaime me decía ayer que tenía que contaros mi experiencia “al otro lado de la cama”, y tiene razón.
Os lo aclaro. Estuve de visita a ver a mi superprima y su despedida particular a sus lolas, y sí, es cuanto menos curioso estar al otro lado.

Sólo te puede entender alguien que lo ha pasado, sólo te puede engrandecer alguien que esta en tu mismo lugar, sufriendo el mismo dolor, notando las mismas sensaciones…Qué orgullosa me siento de ella, y que orgullosa me hizo sentir de mí misma, sencillamente por haberlo pasado, por entenderla, por ser la afirmación a sus dudas.

Ya se que hoy os será mas difícil entenderme, pero os lo tenía que contar.

Todo lo demás en su sitio. La enana ya al 100% y sin una roncha, y yo deseando que llegue el día 10 para hablar de mi quirófano. No, no soy masoca, quiero recuperar mi escote (no sólo el físico, ya os lo imagináis).

Os dejo rapidito, que voy a seguir disfrutando del silencio. Os leo!