Echar la vista atrás después de estos años merece mucho la pena.
Haciendo balanza, me falta un trocito de corazón que anda en un sofá de nubes y algún órgano no vital en mi anatomía, pero estoy viva, soy madre de dos bellezones sanos y con mucho corazón, y tengo muchos motivos cada día para sonreir.
Por eso, decidí celebrar mis 40 añazos por todo lo alto, lo que traducido significa reunir en casa a la gente que me hace fácil y bonito el día a día.
Había dos requisitos: que la bebida y la comida de la fiesta la pusieran los invitados, y llevar puesto algo rojo, mi color preferido.
Tengo que dar las gracias a mis amigos por ser tan obedientes, porque hicieron del sótano un lugar rojo y cálido, porque un viernes tarde-noche les separé del sofá y la mantita, pero, sobre todo, quiero darles las gracias porque han sido tan generosos que sigo comiendo y bebiendo a su salud, jiji.
En serio. Un placer.
Ahí va un resumen. No os pongo más por proteger intimidades, pero os aseguro que tengo un buen archivo guardado.
Ya os dejo, con una canción que resume exactamente, frase por frase, mi manera de «estar» a los 40.
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Os leo!!