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El club de las Supervivientes

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El club de las Supervivientes

Después de unos meses de rodaje para ver si había interés, ya os puedo presentar a mi nueva amiga: una cuenta de Instagram, EL CLUB DE LAS SUPERVIVIENTES, hecha por, para y entre nosotras.

Mente inquieta que soy, y viendo que todo es color de rosa (virgencita virgencita) en mi mundo últimamente, he decidido subirme al carro de las nuevas tecnologías para compartir trucos, enseñaros descubrimientos, “abaratar” el cáncer de mama y sus abusos asociados. Vale todo lo que pueda servirnos para hacer más dulce el tratamiento, el postoperatorio, la quimio, la radio, y, sobre todo, la superviviencia. Porque nadie nos cuenta cómo se te queda la piel después de los tratamientos, o cómo combatir esos kilos de más que no se quieren ir, o dónde encontrar sustitutos a los productos de marca que nos puedan aliviar el cuerpo y el bolsillo.

El punto de partida ha sido ese, hacer de la experiencia un grado. Pero El Club de las Supervivientes nace colaborativo. Mi cuenta soñada tiene trucos, descubrimientos, chollos. Y todo eso yo solita no puedo. Y ahí entras tú. Con tu experiencia personal como paciente, familiar, amigo o cotilla. Sois todas/os bienvenidas/os.

Si no tienes Instagram, podrás ver las fotos aquí mismo, en el lado derecho, pero hoy en día te recomiendo hacerte una cuenta, aunque sólo sigas a una persona y lo tengas en privado. Mirar es gratis y enseña mucho.

Si te lanzas conmigo, menciona en tu publicación a @elclubdelassupervivientes y lo compartiré para que todas/os nos aprovechemos de tu experiencia.

Nos vemos por las redes.

¡Os leo!


After a few months of shooting to see if there was interest, I can now introduce you to my new friend: an Instagram account, THE SURVIVOR’S CLUB, made by, for and between us.

Restless mind that I am, and seeing that everything is pink (cross the fingers) in my world lately, I have decided to get on the bandwagon of new technologies to share tricks, teach you discoveries, “cheapen” breast cancer and its associated abuses. All that can be used to make treatment, postoperative, chemo, radio, and, above all, survival is worthwhile. Because nobody tells us how your skin stays after the treatments, or how to fight those extra kilos that do not want to go, or where to find substitutes for brand-name products that can relieve our body and pocket.

The starting point has been that, to make the experience a grade. But The Survivors Club is born collaborative. My dream account has tricks, discoveries, bargains. And all that alone I can not. And there you go. With your personal experience as a patient, family member, friend or gossip. You are all welcome.

If you do not have Instagram, you can see the photos right here, on the right side, but today I recommend you make an account, even if you only follow one person and have it in private. Watching is free and teaches a lot.

If you throw with me, mention in your post to @elclubdelassupervivientes and I will share it so that we all take advantage of your experience.

See you on the networks. I read you!

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Grito de alegría (por fin)

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Que nada ni nadie me estropee este momento. Dulce, bonito, con buenas noticias.

Que nada ni nadie me diga que el bicho no está controlado, que va todo bien, que las revisiones siguen pasando con nota, que mi salud mental progresa adecuadamente, que mi túnel carpiano tiene fácil arreglo. Que en casa entren medicinas para la alergia o los catarros, nada que dure más de algunos días.

Que nada ni nadie me niegue que lo estoy haciendo muy bien con mis cachorras, que la mayor tiene en sus dedos superar con éxito un año de muchos cambios, y la pequeña consigue anteponer sus bailes a sus líos en esa cabecita demasiado llena de cosas de adultos.

Que nada ni nadie se atreva a cuestionar que mi neurona ha despertado más potente que nunca, que cualquier examen que se ponga bajo mi boli soy capaz de superarlo, que da igual el idioma o las cifras, que puedo porque quiero y porque me lo debo.

Que nada ni nadie venga a sacarme de mi mundo confortable, que huele a limpio, ordenado, pacífico, lleno de familia que me quiere, de amigos que me quieren, de gente que me valora, me aprecia, y me devuelve un poquito de lo que llevo sembrado.

Quizá parezca altanería, pero no es más que orgullo. Han sido unos años extremadamente duros que ya merecían un poquito de compensación. No pido mucho más, estoy feliz en mi mundo estable, de rutinas, de falta de aventuras o imprevistos. Me encuentro bien, me ven bien, mi reflejo es, más que nunca, mío. Y endulzarme los oídos con todo esto que os cuento ha sido el detonante de mi grito de alegría.

Mi salud mental está en tan buen momento que me han dado el alta (en salud mental nunca es definitivo, pero para mí es un avance gigante), y mi doctora me regaló muchos piropos que, por una vez, acepto con muchas ganas, porque tengo que quererme más, tengo que creérmelo más, y me lo merezco. Chimpúm 😉

Y vosotras/os ya estáis haciendo lo mismo. Arriba esa autoestima, cualquier pozo negro tiene al final una salida, y os aseguro que, cuando la encontréis, no vais a parar de sonreír.

¡Os leo!

 

 


Now in english. 

Let nothing or nobody spoil this moment. Sweet, pretty, with good news.

Let nothing and nobody tell me that “the bug” is not controlled, that everything is fine, that the revisions continue to pass with a good note, that my mental health progresses properly, that my carpal tunnel is easily fixed. That at home medicines for allergies or colds, anything that lasts more than a few days.

That nothing and no one denies me that I am doing very well with my puppies, that the older one has in her fingers to successfully overcome a year of many changes, and the little one manages to put her funky dances before her messes in that little head too full of things of adults.

That nothing and nobody dares to question that my neuron has awakened more powerful than ever, that any test that is put under my pen I am able to overcome it, that it does not matter the language or the numbers, that I can because I want and because I owe it to me .

Nothing and nobody comes to take me out of my comfortable world, that smells clean, orderly, peaceful, full of family that loves me, of friends who love me, of people who value me, appreciate me, and give me back a little bit of what that I have planted.

Maybe it looks like arrogance, but it’s just pride. They have been extremely hard years that already deserved a little compensation. I do not ask for much more, I am happy in my stable world, of routines, lack of adventures or unforeseen events. I feel good, they see me well, my reflection is, more than ever, mine. And sweeten my ears with all this that I tell you has been the trigger of my cry of joy.

My mental health is in such a good moment that I have been discharged (in mental health it is never definitive, but for me it is a giant advance), and my doctor gave me many compliments that, for once, I accept with great enthusiasm, because I have to love myself more, I have to believe it more, and I deserve it. Chimpúm 😉

And you are already doing the same. Above that self-esteem, any black hole has an exit at the end, and I assure you, when you find it, you will not stop smiling.

I read you!

SORRY FOR THE MISTAKES. MY ENGLISH IS STILL NOT VERY GOOD, SO I USE A TRASLATOR

 

Día del Libro 2018

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Día del Libro 2018

Celebrando el día del Libro un año más, feliz porque mi neurona me permite enlazar historias, no quería dejar de compartir con vosotros un cachito increíble de una autora increíble, Isabel Allende, en su novela Más allá del Invierno. Por fragmentos como éste, con esa manera de integrarme en sus libros, me enamoré de su manera de escribir desde La casa de los Espíritus, uno de mis primeros libros favoritos.

Mastectomía doble y meses de quimioterapia y radiación la dejaron flaca, pelada, sin pestañas ni cejas, con ojeras azules y cicatrices, pero estaba sana y su pronóstico era bueno. Le reconstruyeron los senos con implantes que se inflaban de a poco, a medida que los músculos y la piel iban cediendo para darles cabida, un proceso doloroso que soportó sin quejarse, sostenida por la vanidad. Cualquier cosa le parecía preferible a ese torso plano y cruzado de puñaladas.

La experiencia de ese año de enfermedad le infundió un ardiente deseo de vivir, como si el premio por el sufrimiento fuera haber descubierto la piedra filosofal, la esquiva sustancia de los alquimistas capaz de transformar el plomo en oro y rejuvenecer.(…)

(…)Volvió a sentir con meridiana lucidez la presencia irrefutable del alma, esa esencia primordial que ni el cáncer ni nada podía afectar. Pasara lo que pasase, el alma prevalecería. Imaginaba su muerte posible como un umbral, y sentía curiosidad por lo que encontraría al otro lado. No temía cruzar ese umbral, pero mientras estuviera en el mundo deseaba vivir con plenitud, sin cuidarse de nada, invencible.”

Pasaje de Más allá del invierno

Isabel Allende

Es posible que este material esté protegido por copyright

Felicidades a los Jorges, Jordis, dragones, príncipes y, sobre todo, princesas, que todos los 23 de abril nos recuerdan lo sano que es dejar volar la imaginación.

¡Os leo!

Día Internacional de la Felicidad

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Día Internacional de la Felicidad

De camino al trabajo esta mañana, en la radio me cuentan (sí, sí, yo siempre he pensado que los locutores me hablan sólo a mí, soy así de egocéntrica ;-)) que hoy, 20 de marzo, es el día internacional de la felicidad. Y para ello, entrevistaban a la gente por la calle para que explicaran esa cosa pequeñita que les hace felices.

Y yo sola, haciendo recuento, he sido capaz de recopilar unas cuantas, y ya sabéis que todo lo que mi cabeza maquina es un poquito vuestro. Para no hacerlo eterno, por aquello de ser día 20, pondremos 20 ¨pequeñeces felices¨. ¡Allá va!

  • Que me de el sol en la cara después de 20 días sin parar de llover.
  • El olor del café recién hecho.
  • La paella de mi madre.
  • Un abrazo sin motivo.
  • Un te quiero.
  • Una explosión de risa repentina.
  • Una mirada con mensaje.
  • Ser voluntaria.
  • Contar los días desde que no fumo.
  • Estrenar zapatos.
  • Caminar de la mano.
  • Los gritos desde la fila del cole.
  • Bailar sin ser vista.
  • Que aprecien mi trabajo.
  • Quitarme cualquier prenda que apriete.
  • Los días sin horarios.
  • Llegar a la playa.
  • Que abran otra caja en el súper y yo sea la siguiente.
  • Encontrar mi talla en el descuentazo del día.
  • Engancharme con un libro.

 

¿ Y si inundamos hoy las redes con #pequeñecesfelices?

¡Os leo!

8 de marzo

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8 de marzo

Marzo es, para las mujeres, el mes de las reivindicaciones, de clamar por nuestro puesto en la sociedad, de hacer valer nuestra labor dentro y fuera de casa.

Y repasando mi carpeta de “escritos locos”, esos que salen en ratos muertos y tengo la manía de guardar, ha aparecido éste, del año 2015, que relata lo que podría ser el día a día de millones de mujeres haciendo malabarismos por intentar conservar la cordura en un día a día de locos, de abusos, de amor del bueno.

06:30 a.m. Suena el impertinente ruido del despertador. Cierro los ojos e intento hacer un cuadrante mental del día que me espera: martes. Según el convenio regulador, hoy los enanos están conmigo. Trabajo, comida, cole, piscina de uno, baile de la otra, vuelta a la piscina a recoger al primero, y de nuevo a baile a por la segunda. Compra, baños, cena de hoy, comida de mañana y por fin, copita de vino y canales sin dibujos.

08:00 a.m. Primer café de la mañana. Risas hablando de la serie de anoche.

09:00 a.m. Tengo la extraña sensación de no entender muy bien a mis clientes. Me esfuerzo en explicarles el cómo y el porqué, ellos sólo escuchan el NO, y jamás llegamos a un acuerdo. Y todavía tengo por delante 6 horas más de desencuentros.

11:00 a.m. Por fin unos minutos de descanso con olor a tostada y café recién hecho. Hoy no hemos sido capaces de separar el ocio del negocio, y nos hemos pasado todo el rato criticando la actitud de algún superior con aires de grandeza que ha conseguido amargarnos la mañana.

12:20 p.m. Ese jefe de la esclavitud me obliga a quedarme en el trabajo esta tarde porque falta gente. Sin compensación. Porque sí. Sin opción a réplica. No consigo entenderlo. No tengo capacidad de reacción. No hay nadie cercano que se pueda hacer cargo de mis niños. Y es la tercera vez este mes que el padre me cambia el turno por el mismo motivo. Estoy tensando la cuerda.

14:00 p.m. Comienzo de nuevo una jornada de 7 horas. Estoy tan enfadada que ni he comido. Mi jefe hace rato que se marchó a casa.

17:00 p.m. He parado para llamarles por teléfono. Marcos se ha caído en el patio y se ha dejado media rodilla en el asfalto, maldito balón, y Nerea ha estado practicando la letra Z. -Lástima que esta tarde no podamos repasar, cariño. Mami tiene que trabajar mucho-.

20:30 p.m. He salido tan deprisa que me he dejado el móvil y he tenido que volver corriendo. Pero se me ha olvidado todo cuando he llamado al telefonillo y he escuchado los gritos de la pequeña despidiéndose de su padre para bajar a verme.

21:30 p.m. Ya estamos con el postre. Hemos batido el récord del mundo en duchas rápidas y el uso del microondas, pero ha merecido la pena. Ya estoy al día de lo duro que está el suelo del recreo, de cómo se llama la enfermera del cole, de lo simpática que es, y de lo poco que duele cuando cura ella las heridas…– Mamá, que me escuece, tu no sabes hacerlo-.

22:00 p.m. Sólo se oye el chup-chup de las lentejas de mañana. Todo preparado para volver a empezar, deseando que mañana no se aproveche nadie de mi necesidad de trabajar y pueda disfrutar de mis hijos una tarde más, aunque eso implique mil kilómetros de acá para allá, dos peleas porque no nos entendamos con las matemáticas, y media hora repasando vocales y consonantes.

Os animo a hacer mucho ruido el jueves, a dejar vuestro lugar vacío aunque sea un par de horas, a luchar por ser iguales, por cobrar lo mismo, por ser valoradas por igual.

¡Os leo!

Recordando: Rechazo

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Recordando: Rechazo

Seguimos de gira 😉 recordando viejos éxitos.

Hoy retomamos una entrada donde os conté cómo mi cuerpo estaba rechazando puntos, es más, los estaba expulsando, algo nuevo para mí.

Hoy tocaba consulta con enfermería para revisar cómo van esas cicatrices. Y llevo un par de días viendo una especie de costra azul, sobre todo en el lado izquierdo. Pues bien, he salido de dudas, no es costra, son los puntos internos, que parece ser, mi cuerpo está rechazando. Raro, raro, raro… Me han quitado tres, dos del lado izquierdo y uno del derecho, y pinta que me van a ir saliendo más.
Por lo demás, va todo bastante bien. El líquido no parece que vaya en aumento, tengo un estanque, dentro de poco crio ranas, ya veréis.
El lado izquierdo es el peor, y curiosamente la cicatriz que más puntos quiere expulsar. Me tira exageradamente, incluso el dolor va hacia la espalda, y me presiona tanto que a veces parece que me va a dejar sin respiración, pero debe ser lo normal, ha sido donde más han limpiado, y ya llevaba bastante acumulado: un tumor muy grande encapsulado, mas dos biopsias. Resentido podríamos decir que está. Si mi pectoral izquierdo hablara, me insultaría seguro!
Y poco más os cuento hoy.
Como siempre, muchas gracias a los que me facilitan que pueda venir tranquila a consulta porque se quedan con mi peque, qué haría yo sin tanta madre postiza!!

A día de  hoy, con todas esas cicatrices “expulsapuntos” cerradas, el dolor que casi me dejaba sin respiración nunca ha desaparecido, pero sigo pensando que, por lo demás, todo va bastante bien. La capacidad de ver siempre el vaso medio lleno.

Os mando un abrazo enorme, mucho ánimo a las que estéis en pleno proceso quitapuntos, y paciencia en botes, porque madurar cicatrices lleva su tiempo.

¡Os leo!

Recordando: igual que los trenes.

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Recordando: igual que los trenes.

Recuerdo perfectamente el momento de escribir esta entrada. Camino al Hospital Ramón y Cajal, sin saberlo, los últimos días de tener a mi papi conmigo, mucho revuelo en mi cabeza y un momento de inspiración.

Voy montada en un tren, viendo bambis y jabalís atravesando el Pardo, y llevo un rato comparando mi vida con un vagón, os explico por qué.
Igual que los trenes, primero sales de una estación como nuevo, vacío y lleno de combustible. Con el paso de los años, vas llenando los vagones de gente, algunos con billete sólo para pocas estaciones, otros se bajan en marcha, otros te manchan con pintadas, otros te cuidan y te respetan, los hay que van contigo de principio a fin de trayecto…
Igual que en los trenes, el revisor sabe que algunos son legales y llevan billete, otros llevan abono, otros se cuelan y te roban…
Igual que en los trenes, algunas veces te cambias de vía de manera programada, otras tienes que cambiarte sin avisar para evitar males mayores, cuando ya eres un tren veterano, tiendes a acomodarte en la misma vía y, aunque encuentres baches, sigues el trayecto…
Igual que en los trenes, alguna vez puede que estrenes nuevas estaciones, y te sientes orgulloso de su afluencia, de sus inauguraciones…
Igual que en los trenes, con tantos kilómetros acumulados, empiezas a tener que revisarte cada vez más a menudo, tienen que cambiarte piezas, a veces tienes que pasar muchos días de taller para volver a estar como nuevo.
Y, al igual que los trenes, cada vez cuestas mas, cada vez te publicitas más para aumentar tu clientela, y cada vez eres más puntual porque si no debes devolver el importe del billete.
Pedazo de metáfora que me he marcado hoy. Si la desgranáis frase a frase, veréis como en vuestro caso, también tenéis algo de vagón.

Nunca llegué a saber si se entendió, si cada uno la personalizó o si pasó desapercibida, pero os aseguro que para mí decía millones de cosas en pocas letras, ocultas tras las imágenes ferroviarias.

Y a día de hoy, sigo siendo un tren cada vez con menos pasajeros pero con más vagones de primera clase, alguna revisión nueva en mi carrocería, cada vez más puntual, con mejor publicidad. Las estaciones nuevas tienen unas fiestas de inauguración espectaculares, llenas de buenos deseos y chinchines. Y estoy consiguiendo transformar las pintadas en purpurina poco a poco.

Os dejo que hagáis vuestro propio trayecto. Buen viaje.

¡Os leo!