Día Internacional de la Felicidad

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Día Internacional de la Felicidad

De camino al trabajo esta mañana, en la radio me cuentan (sí, sí, yo siempre he pensado que los locutores me hablan sólo a mí, soy así de egocéntrica ;-)) que hoy, 20 de marzo, es el día internacional de la felicidad. Y para ello, entrevistaban a la gente por la calle para que explicaran esa cosa pequeñita que les hace felices.

Y yo sola, haciendo recuento, he sido capaz de recopilar unas cuantas, y ya sabéis que todo lo que mi cabeza maquina es un poquito vuestro. Para no hacerlo eterno, por aquello de ser día 20, pondremos 20 ¨pequeñeces felices¨. ¡Allá va!

  • Que me de el sol en la cara después de 20 días sin parar de llover.
  • El olor del café recién hecho.
  • La paella de mi madre.
  • Un abrazo sin motivo.
  • Un te quiero.
  • Una explosión de risa repentina.
  • Una mirada con mensaje.
  • Ser voluntaria.
  • Contar los días desde que no fumo.
  • Estrenar zapatos.
  • Caminar de la mano.
  • Los gritos desde la fila del cole.
  • Bailar sin ser vista.
  • Que aprecien mi trabajo.
  • Quitarme cualquier prenda que apriete.
  • Los días sin horarios.
  • Llegar a la playa.
  • Que abran otra caja en el súper y yo sea la siguiente.
  • Encontrar mi talla en el descuentazo del día.
  • Engancharme con un libro.

 

¿ Y si inundamos hoy las redes con #pequeñecesfelices?

¡Os leo!

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8 de marzo

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8 de marzo

Marzo es, para las mujeres, el mes de las reivindicaciones, de clamar por nuestro puesto en la sociedad, de hacer valer nuestra labor dentro y fuera de casa.

Y repasando mi carpeta de “escritos locos”, esos que salen en ratos muertos y tengo la manía de guardar, ha aparecido éste, del año 2015, que relata lo que podría ser el día a día de millones de mujeres haciendo malabarismos por intentar conservar la cordura en un día a día de locos, de abusos, de amor del bueno.

06:30 a.m. Suena el impertinente ruido del despertador. Cierro los ojos e intento hacer un cuadrante mental del día que me espera: martes. Según el convenio regulador, hoy los enanos están conmigo. Trabajo, comida, cole, piscina de uno, baile de la otra, vuelta a la piscina a recoger al primero, y de nuevo a baile a por la segunda. Compra, baños, cena de hoy, comida de mañana y por fin, copita de vino y canales sin dibujos.

08:00 a.m. Primer café de la mañana. Risas hablando de la serie de anoche.

09:00 a.m. Tengo la extraña sensación de no entender muy bien a mis clientes. Me esfuerzo en explicarles el cómo y el porqué, ellos sólo escuchan el NO, y jamás llegamos a un acuerdo. Y todavía tengo por delante 6 horas más de desencuentros.

11:00 a.m. Por fin unos minutos de descanso con olor a tostada y café recién hecho. Hoy no hemos sido capaces de separar el ocio del negocio, y nos hemos pasado todo el rato criticando la actitud de algún superior con aires de grandeza que ha conseguido amargarnos la mañana.

12:20 p.m. Ese jefe de la esclavitud me obliga a quedarme en el trabajo esta tarde porque falta gente. Sin compensación. Porque sí. Sin opción a réplica. No consigo entenderlo. No tengo capacidad de reacción. No hay nadie cercano que se pueda hacer cargo de mis niños. Y es la tercera vez este mes que el padre me cambia el turno por el mismo motivo. Estoy tensando la cuerda.

14:00 p.m. Comienzo de nuevo una jornada de 7 horas. Estoy tan enfadada que ni he comido. Mi jefe hace rato que se marchó a casa.

17:00 p.m. He parado para llamarles por teléfono. Marcos se ha caído en el patio y se ha dejado media rodilla en el asfalto, maldito balón, y Nerea ha estado practicando la letra Z. -Lástima que esta tarde no podamos repasar, cariño. Mami tiene que trabajar mucho-.

20:30 p.m. He salido tan deprisa que me he dejado el móvil y he tenido que volver corriendo. Pero se me ha olvidado todo cuando he llamado al telefonillo y he escuchado los gritos de la pequeña despidiéndose de su padre para bajar a verme.

21:30 p.m. Ya estamos con el postre. Hemos batido el récord del mundo en duchas rápidas y el uso del microondas, pero ha merecido la pena. Ya estoy al día de lo duro que está el suelo del recreo, de cómo se llama la enfermera del cole, de lo simpática que es, y de lo poco que duele cuando cura ella las heridas…– Mamá, que me escuece, tu no sabes hacerlo-.

22:00 p.m. Sólo se oye el chup-chup de las lentejas de mañana. Todo preparado para volver a empezar, deseando que mañana no se aproveche nadie de mi necesidad de trabajar y pueda disfrutar de mis hijos una tarde más, aunque eso implique mil kilómetros de acá para allá, dos peleas porque no nos entendamos con las matemáticas, y media hora repasando vocales y consonantes.

Os animo a hacer mucho ruido el jueves, a dejar vuestro lugar vacío aunque sea un par de horas, a luchar por ser iguales, por cobrar lo mismo, por ser valoradas por igual.

¡Os leo!

Recordando: Rechazo

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Recordando: Rechazo

Seguimos de gira 😉 recordando viejos éxitos.

Hoy retomamos una entrada donde os conté cómo mi cuerpo estaba rechazando puntos, es más, los estaba expulsando, algo nuevo para mí.

Hoy tocaba consulta con enfermería para revisar cómo van esas cicatrices. Y llevo un par de días viendo una especie de costra azul, sobre todo en el lado izquierdo. Pues bien, he salido de dudas, no es costra, son los puntos internos, que parece ser, mi cuerpo está rechazando. Raro, raro, raro… Me han quitado tres, dos del lado izquierdo y uno del derecho, y pinta que me van a ir saliendo más.
Por lo demás, va todo bastante bien. El líquido no parece que vaya en aumento, tengo un estanque, dentro de poco crio ranas, ya veréis.
El lado izquierdo es el peor, y curiosamente la cicatriz que más puntos quiere expulsar. Me tira exageradamente, incluso el dolor va hacia la espalda, y me presiona tanto que a veces parece que me va a dejar sin respiración, pero debe ser lo normal, ha sido donde más han limpiado, y ya llevaba bastante acumulado: un tumor muy grande encapsulado, mas dos biopsias. Resentido podríamos decir que está. Si mi pectoral izquierdo hablara, me insultaría seguro!
Y poco más os cuento hoy.
Como siempre, muchas gracias a los que me facilitan que pueda venir tranquila a consulta porque se quedan con mi peque, qué haría yo sin tanta madre postiza!!

A día de  hoy, con todas esas cicatrices “expulsapuntos” cerradas, el dolor que casi me dejaba sin respiración nunca ha desaparecido, pero sigo pensando que, por lo demás, todo va bastante bien. La capacidad de ver siempre el vaso medio lleno.

Os mando un abrazo enorme, mucho ánimo a las que estéis en pleno proceso quitapuntos, y paciencia en botes, porque madurar cicatrices lleva su tiempo.

¡Os leo!

Recordando: igual que los trenes.

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Recordando: igual que los trenes.

Recuerdo perfectamente el momento de escribir esta entrada. Camino al Hospital Ramón y Cajal, sin saberlo, los últimos días de tener a mi papi conmigo, mucho revuelo en mi cabeza y un momento de inspiración.

Voy montada en un tren, viendo bambis y jabalís atravesando el Pardo, y llevo un rato comparando mi vida con un vagón, os explico por qué.
Igual que los trenes, primero sales de una estación como nuevo, vacío y lleno de combustible. Con el paso de los años, vas llenando los vagones de gente, algunos con billete sólo para pocas estaciones, otros se bajan en marcha, otros te manchan con pintadas, otros te cuidan y te respetan, los hay que van contigo de principio a fin de trayecto…
Igual que en los trenes, el revisor sabe que algunos son legales y llevan billete, otros llevan abono, otros se cuelan y te roban…
Igual que en los trenes, algunas veces te cambias de vía de manera programada, otras tienes que cambiarte sin avisar para evitar males mayores, cuando ya eres un tren veterano, tiendes a acomodarte en la misma vía y, aunque encuentres baches, sigues el trayecto…
Igual que en los trenes, alguna vez puede que estrenes nuevas estaciones, y te sientes orgulloso de su afluencia, de sus inauguraciones…
Igual que en los trenes, con tantos kilómetros acumulados, empiezas a tener que revisarte cada vez más a menudo, tienen que cambiarte piezas, a veces tienes que pasar muchos días de taller para volver a estar como nuevo.
Y, al igual que los trenes, cada vez cuestas mas, cada vez te publicitas más para aumentar tu clientela, y cada vez eres más puntual porque si no debes devolver el importe del billete.
Pedazo de metáfora que me he marcado hoy. Si la desgranáis frase a frase, veréis como en vuestro caso, también tenéis algo de vagón.

Nunca llegué a saber si se entendió, si cada uno la personalizó o si pasó desapercibida, pero os aseguro que para mí decía millones de cosas en pocas letras, ocultas tras las imágenes ferroviarias.

Y a día de hoy, sigo siendo un tren cada vez con menos pasajeros pero con más vagones de primera clase, alguna revisión nueva en mi carrocería, cada vez más puntual, con mejor publicidad. Las estaciones nuevas tienen unas fiestas de inauguración espectaculares, llenas de buenos deseos y chinchines. Y estoy consiguiendo transformar las pintadas en purpurina poco a poco.

Os dejo que hagáis vuestro propio trayecto. Buen viaje.

¡Os leo!

Recordando: mamá al 30%

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Recordando: mamá al 30%

Feliz año nuevo, feliz comienzo de objetivos anuales, feliz vuelta al gimnasio, feliz vuelta a tratamientos y rutinas médicas, pero, sobre todo, feliz. Así, sin más. Ese ha sido mi brindis de este año, poder llegar a la nochevieja del 2018 siendo FELIZ. Y conmigo, vosotros. ¿Firmamos pacto?

He decidido empezar el año bloguero volviendo atrás en el tiempo. Muchos de vosotros os habéis “enganchado” a Adiós Lolas Adiós hace poquito, y, para bien o para mal, llevo desnudando mi alma aquí desde el 2011. Por ellos, para los que no empezaron desde el principio, voy a ir rememorando post que, por alguna razón, están marcados en negrita en mi historia: por ser muy muy personales, por haber despertado sentimientos, por tener chispa, por tener repercusión. Fundamentalmente, porque para mí han sido especiales y quiero volver a compartirlos con vosotros.

Comienzo con “Mamá al 30%“, publicada el 30 de Agosto del 2011, tan sólo una semana después de quitarme el pecho. Carlota todavía no tenía 1 año, había empezado a caminar y yo me sentía fatal por no poder cuidarla como se merecía. Y Berta tenía 10 recién cumplidos, comenzaba quinto y estaba en uno de esos momentos egoístas y egocéntricos que tienen los enanos. Con el paso del tiempo, estos 6 años me han enseñado que no lo hice tan mal, Carlota habla de la enfermedad con total naturalidad. Para ella todas las mujeres con pañuelo o calvas tienen “cáncer de mamá”, con acento, no cáncer de mama 😉 . Por supuesto, no recuerda mis lágrimas, y su hermana mayor tampoco.

De nuevo el desahogo, que se va haciendo necesario. Hoy primera visita a enfermería, todo va bien, tengo algo de líquido linfático bajo la axila izquierda, para lo que tengo que hacer unos ejercicios tres veces al día, y a partir del lunes, si todo va como hasta ahora, me empiezan a quitar grapas.

Las lolitas son un poco molestas, ayer me las quité en medio de la calle, ¡que liberación!. Si eres mayor de 15 y del género femenino, me entenderás. Es como cuando te aprieta un sujetador durante toda la noche y llegas a casa, desabrochas el corchete, y…..ooohhh, que placer!! ¡Pues lo mismo!!

Las grapas tiran de mala manera, casi no puedo levantar los brazos mas allá del nivel del codo, no encuentro la postura en la cama para dormir, me duele la espalda de la tensión, pero lo peor es que todo eso tiene solución farmacológica, pero el no poder coger a mi pequeña en brazos cuando me reclama, el no poder abrazar hasta la asfixia a la mayor como nos gusta hacer, eso no tiene más solución que el tiempo, y nunca me he caracterizado por ser precisamente paciente. ¡No podía ser perfecta!!

Por eso, en unos días, no voy a tener la sonrisa completa, entendedme. Por más que estiro los labios no lo consigo, pero se que con media sonrisa también soy mona, ¿a que sí??

Os leo!!

Si estás pasando por un momento parecido, con mi experiencia pasada, sólo te digo que lo estás haciendo muy muy bien. Ellos no van a recordar todas esas tardes en las que no puedes moverte, todos los ratos en los que has necesitado que familia y amigos pasen los días con ellos. Van a recordar tus pañuelos, las duchas pintando tu calva, y muy poco más, créeme. Preocúpate tan sólo por superarlo, porque ellos lo que necesitan es a su mamá, aunque sea haciendo de mayores y cuidándote ellos a tí tirados en la cama.

Espero no aburriros mucho con esta vuelta atrás. Para mí, en este momento, está siendo una terapia estupenda.

¡Os leo!

Un muy buen año

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Un muy buen año

2017 ha sido muy, muy bonito.

He aprendido a quererme y a valorarme, que falta me hacía.

He pasado todas las revisiones con nota.

He vuelto a estudiar con mi neurona casi al 100%

He estrenado trabajo y con él he subido mil puntos en ilusión.

He conseguido desprenderme de unos ladrillos que no me dejaban dormir.

He creado rutinas nuevas que me producen lágrimas de risa (os quiero mucho, Viejas Glorias)

He aceptado (que no superado) sentencias y recursos.

He recibido visitas del sur que me han hecho agrandar el concepto de familia.

He sentido mucho orgullo por tíos con cicatrices y primas valientes hasta el infinito.

He tomado mil cafés (o cervecitas) con los amigos de verdad, con los que es igual que rías o llores porque te entienden y te quieren ( y aquí están mis hermanas favoritas, mis viejas glorias, mis compañeros de trabajo, mi compañera de menús en Loranca 😜, vecinas que se convirtieron en amigas hace ya años y me alegran los domingos, amigas del suroeste que siguen detrás del teléfono haciéndome reír con sus memes, mis mamás del cole, mis compañeros voluntarios, mis pepineros, mis urbanitas, y algunos que seguro olvido y se me ofenderán).

He necesitado a mi mami y a la super tía, las he tenido, hemos reído mucho, alguna lágrima también ha caído, pero el sofá de nubes está muy a gusto recostado, viendo cómo nos cuidamos y nos queremos.

He superado un par de gastroenteritis, resfriados, cambios de ciclo y de centro, rutinas nuevas que son muy difíciles de entender, noches sin dormir porque alguna rubia me clava sus enormes pies, enfados a voces con la morena, en definitiva amor del bueno, del bonito, sin contaminar, sin fisuras y para la eternidad.

Y termino conmigo, capaz de reír hasta la lágrima, capaz de llorar sin consuelo (cada vez menos), capaz de demostrarme todo para demostrarle a los demás un poquito, superando los retos de esta vida complicada que me tocó en el reparto, acoplando mi triste cuenta bancaria al día a día sin que se noten los descubiertos, resoplando muy fuerte cuando espero en la consulta y FELIZ después de unos años de infarto.

Gracias, 2017, por permitirme entender que la vida no siempre es gris, que hay colores que mejoran las fotos de mi álbum particular, que con gafas también lucen las sonrisas, y que he tenido que vivir en la sombra para disfrutar aún más del sol.

Feliz año nuevo, amigos.

¡Os leo!

Regalos solidarios 2017

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Bienvenidos/as a nuestra cita anual de compras solidarias y cuquis, que hay que empezar a escribir cartas y se nos echa el tiempo encima.

 

NACIDA PARA LUCHAR

Este año empezamos con una camiseta espectacular por fuera (es evidente), pero más aún por dentro, llena de sonrisas sin pelo.

Os dejo el enlace directo y os cuento. Se unen la Fundación Aladina, de la que soy fan absoluta (y embajadora) con El Club de las Malasmadres (igual o más fanática de Laura y su manera de entender la maternidad). Y crean esta camiseta solidaria de la que el 100% se dedica a la Fundación y su maravillosa tarea. Pocas camisetas llenarán los armarios de vuestros “buenoshijos” de tanta solidaridad.


PARA ELLOS

Este año les vamos a dedicar también a ellos un regalo solidario con el cáncer de mama. Porque acompañan, porque son refugio en la tempestad, porque nos ayudan pero, sobre todo, porque ellos también pueden enfermar, también pueden ser un ejemplo de lucha y también pueden estar cruzados por cicatrices.


CALCETINES CON MENSAJE

Imaginaté en el hospital de día, ya llevas un par de horas y te aprietan los zapatos. Sin ninguna vergüenza te los quitas, y…ta-chán. Aparecen estos calcetines con mensaje y sonríes. Porque “soy fuerte y soy luchadora”.

Sin duda, eso es lo mejor de los regalos, la capacidad de hacernos felices.


NO ESTÁS SOLA

Quizá tengáis una onco-amiga 😉 amante de la tecnología. Y ya estamos nosotros corriendo a comprarle esa carcasa para su nuevo móvil que le haga presumir en sus periplos hospitalarios.

Lo se, tenéis razón, no la tienen para todos los modelos, pero en la web de Barbarella hay un montón de detalles solidarios con los que acertar. Pero si coincide con el tuyo corre porque están megabaratas y van a volar.


PARA MIMARNOS

Si me conocéis, cuando hace frío me veréis pegada a cualquier bálsamo labial. Los labios se me agrietan, me salen pupas y me encanta la sensación de tenerlos hidratados. Y mirad lo que he encontrado.

 

Es de la marca Equivalenza, y si pinchas AQUÍ encontrarás la más cercana a tu casa, porque, o no lo he encontrado, o no tienen venta online.

Por este año termino. Espero que, si tenéis idea de regalar un pedacito de “buenrollismo” os sirvan de referencia. Y si no os he ayudado, quizá los del 2016 o el 2015 os inspiren.

¡Os leo!