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Feng shui

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El feng shui (chino tradicional: 風水, chino simplificado: 风水, pinyin: fēng shuǐ, pronunciación mandarín: [fə́ŋʂwèi], (literalmente viento y agua) es un ancestral sistema chino de estética que pretende utilizar la doctrina taoísta para ayudar a mejorar la vida. Se trata de una disciplina ampliamente reconocida como una pseudociencia.

Que a qué viene ésto? Pues tiene una explicación.

Hablando hoy con una buena amiga, entre risas, nos hemos estado burlando de mi pasada obsesión por el feng shui y lo mal que lo tuve que hacer para que saliera todo al revés.

Creo que, por mucho que lo intentemos, las filosofías orientales funcionan para ellos, es evidente, así que una de dos: o traemos al mismísimo Liam Too a nuestra casa para que alinee los chis, o mejor confiamos, como toda la vida, en las revistas de decoración y nuestro gusto particular.

Es lo que tiene tanta caja y tanto precinto, que me hace empezar a pensar en decoración de nuevo.

Con respecto a mis lolas, el viernes hice una visita express a mi médico por el dolor punzante en el expansor. Prueba superada, no se ve nada alarmante, en diciembre directos al preoperatorio, yuhuuu!

Os dejo ya, que nos llaman a cenar.

Feliz fin de semana. Os leo!

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La penúltima

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Efectivamente, la de hoy ha sido mi penúltima consulta para rellenar expansores. Dentro de quince días, mi doctor decide si ya paramos o como mucho, 40 cc más.

Espectaculares, redonditas, tirantes, tersas y calentitas. Sueño cumplido.

20121004-184343.jpg Impresionantes, a que sí?
A mí por lo menos así me lo parecen.

Han sido los diez meses más difíciles de mi vida. Excluyendo acontecimientos y centrándome solo en mí, ahora que ya ha pasado, os puedo contar que me ha influído mucho más de lo que he aparentado.
Las lágrimas ante el espejo han sido diarias, no era yo, era un dibujo mal hecho.
La rabia contenida ha salido en forma de depresión que se va curando a marchas forzadas tras los expansores. Y el esfuerzo constante por disimular me ha hecho sufrir muchísimo.

Ahora ya pasó, como las tormentas, y el sol brilla en forma de lolazas dignas de actriz de Hollywood.
Y todavía no tienen su forma definitiva. Vendrá tras el nuevo paso por quirófano y una buena dosis de silicona.

Éste es mi premio, no lo dudéis, aunque suene frívolo. El físico no lo es todo, pero en el caso de una mujer, el pecho puede llegar a marcar su identidad, doy fe.

Ya os dejo por hoy, saludando a los nuevos lectores. Cada vez somos más, y juntos vamos llegando al final de mi historia.

Feliz fin de semana. Os leo!

Sensaciones

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Hola de nuevo.

Hoy voy a intentar explicaros una nueva sensación que experimenté ayer.

Os introduzco en la situación: Arroyomolinos, siete de la tarde, terraza, refresco y fresquito, por no decir frío.
Cualquier mujer, cuando tiene frío, sufre una reacción automática en el pecho: el pezón se pone duro y en algunos casos incluso duele, algo que se pasa en el momento y no tiene la mayor importancia.
Pues bien, en mi caso todavía no existe pezón, pero sí la sensación del frío y la contracción de la musculatura, por lo que creo que incluso se me movieron los expansores.
La primera vez fue curioso, casi como la primera vez que el feto se mueve dentro de tí en el embarazo. No sabes muy bien qué está pasando.
Pero cuando sucede más veces, ya sí eres consciente de lo que ocurre, y en mi caso, es algo desagradable, aunque no doloroso.

Tras la operación, mi no-pecho se ha rellenado con algo de musculatura dorsal, además de los expansores, por lo que se debe contraer con el frío, sensación que no notaba desde hace muchos meses.
No dejo de experimentar cosas nuevas con mis lolas, parece increíble!

Con respecto a mi rutina, todo sigue igual. La integración al nuevo cole ha sido muy buena, y de nuevo han comenzado las horas de entreno en el agua.
Yo voy a empezar a caminar por las tardes, ya que el resto de deportes no son compatibles con mis brazos o con mi monedero. Andar es sano y muy barato. Vamos a ver cuánto me dura el nuevo objetivo, porque algo vaga soy, tengo que ser sincera.

Ya os dejo. Abrigaos, que el otoño ha venido con aires gélidos.

Os leo!

Retroceso

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En retroceso, como la economía. Exactamente es como me encuentro.

Para que no os liéis, deciros que ayer fue el segundo cumpleaños de mi pequeñita, y de ahí ha partido mi vuelta atrás.
Cómo poner buena cara cuando estás echando de menos un timbrazo y su “muchachita”, su abrazo, la carrera de mi pequeña hacia él…
No le dió tiempo a disfrutar ninguno de sus dos cumpleaños. El primero, porque ya estaba malito, recién dado de alta y muy flojo, y en éste seguro que estuvo, pero desde su sofá de nubes, sin su cámara, sin tocarle.

Por eso he vuelto atrás, porque las últimas semanas han sido trepidantes, sin descanso, y las velas me han devuelto de golpe a la realidad, al trocito vacío de corazón.

Paso a paso, mejor no dar por cerrados los capítulos, verdad? La realidad los supera a todos, para qué correr.

Y volviendo a mis lolas, mañana toca relleno, como a los pavos en Navidad. Deseando después de 17 días que se me han hecho eternos, todo hay que decirlo.
Mañana volvemos a la tirantez de dos lolas enormes, juntitas y a punto de explotar.

Os contaré los resultados el próximo día.

Os leo!

Y nosotras sin colegio

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Bienvenidos de nuevo.

Tráfico a reventar, babys, mochilas…definitivamente, ha llegado septiembre, el cole y la rutina.

Nosotros andamos de los pelos, con cambio de cole incluído, y mucha paciencia porque la comisión de escolarización lleva un ritmo mucho mas lento del que jamás hubiera imaginado en un pueblo pequeño, pero debe haber un baby-boom del que yo no era consciente.

Y sí, lo se, pelín tarde decidimos el cambio. Pero las comisiones no trabajan en verano, y el junio todavía no lo teníamos claro. Así que ahora pago las consecuencias.

Pero…(si me vais conociendo, siempre saco un pero a los contratiempos) los cambios no siempre son negativos. El disgusto de la noticia ha dado paso a los nervios, la ilusión, la incertidumbre y los sueños. En un par de meses debería hacer balance y espero confirmar mi positivismo.

Del tema lolas, contaros que cada día estoy más contenta. Ya me voy atreviendo a ir algo mas escotada, están blanditas, naturales, no duele ya ni siquiera al estornudar, aunque de coger peso todavía ni hablamos. Dejémoslo en un 85% de recuperación. Queda todavía algo de hinchazón en los laterales, además de las siguentes consultas para seguir rellenando los expansores.

Por hoy, suficiente. Espero poder contaros el próximo día que ya tenemos centro escolar y también hemos empezado nuestra propia rutina.

Os leo!

380 cc

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380 cc. Esta es la cantidad que llevo en cada lola.

Hoy sí que he notado el relleno. No por presión, porque no duele nada, sino por tamaño. Ya sí tienen una forma más redondeada, no tan anchas; ya sí que sí forman un canalillo espectacular. Tanto, que me estoy planteando empezar a lucirlo. Me muero de ganas!

He salido feliz de la consulta. Hoy no había líquido en la espalda, por lo que me he ahorrado dos extracciones algo desagradables.
Por cierto, ya voy y vengo sin ayuda del gps. Me aplaudo cuando se que no me he equivocado. Los compañeros de vía deben pensar que una loca anda suelta por los túneles de la M-30. Pero siempre me acuerdo de papá, no puedo evitarlo. Porque se que estaría muy orgulloso. Mucho.

Y hemos terminado la jornada de médicos con la revisión de los 11 años. Ya ha pasado de 1’50, que barbaridad! En nada nos mirará a todos por encima del hombro.
Mi niña grande. Cuántos cambios nos trae este comienzo de curso!

Os dejo, que hay que descansar para un miércoles intenso.

Os leo!

Reposo relativo

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Piernas sobre el sofá, libro absorbente y cumpliendo el reposo relativo que ordena el informe de alta médica. Mi día a día de este mes de agosto es tranquilo, muy tranquilo.

Todo va muy bien. Los expansores van haciendo su trabajo, dando forma a lo que serán mis lolas definitivas, lo que me permitiría empezar a lucir canalillo, pero los sujetadores postoperatorios todavía no dejan que se muestre. Es muy curioso, pero me da seguridad llevarlos.

La espalda parece que vuelve a tener líquido, el jueves se confirmará en consulta. Tira bastante. Me quito la faja dorsal y la sensación es la misma que cuando la llevo puesta. Es igual que recortar un trozo de tela e intentar volver a unir lo que queda de nuevo. La tela tira; mi espalda también.

Y las noches están llenas de movimiento. Yo me quedo dormida de frente, boca arriba, y amanezco de lado, lo que me hace despertar por la molestia, y vuelvo a mirar el techo. Y así seis o siete veces cada noche, luego dirán que no me muevo.

Todo lo demás queda en pequeños paseos, mucho teléfono, mucha lectura, mucha tele y algo de abandono a las labores caseras. Menos mal que mañana recibo refuerzos dispuestos a lanzar destellos brillantes desde el ático.

Os dejo ya. Que disfrutéis del aire acondicionado tanto como yo.

Os leo!