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Amigos

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Amigos

Imagináos una situación muy simple pero muy común: tienes una ecografía programada a las 11:30, tu pareja (si la tienes) está off, y tienes un bebé de seis meses que, a ser posible, mejor que no lo lleves (es más, doy fe que en determinadas consultas son como el anticristo). ¿Tú que harías?

Evidentemente, si no existen más opciones, te llevas al anticristo a la consulta y que salga el sol por Antequera, pero algunos afortunados tenemos un as en la manga: AMIGOS, así, en mayúscula, negrita y subrayado. Seres mágicos con superpoderes que nada más colgar tu llamada ponen en órbita sus satélites y se organizan para cuidar, mimar, cambiar pañales o cantar nanas al bebé hasta que tú vuelvas, sin horarios ni normas.

O llega diciembre, tu cuerpo acumula 7 quimios, dolores musculares, un amago de depresión y ninguna defensa, y ahí los tienes, con las llaves de su casa de la playa a tu disposición, dejándote invadir su intimidad con vistas al mar.

O en pleno mes de agosto te programan una mastectomía bilateral, casi nada, y no dudan en poner una tumbona más en sus vacaciones playeras para que tu morena no eche de menos la espuma del mar.

O adoptan a tu pequeña durante los cuatro o cinco “días malos” después de cada chute para que no te vea vomitar y puedas recuperarte mucho antes.

Son sólo ejemplos, podría llenar la memoria de WordPress con todos y cada uno de los favores recibidos, de los momentos vividos, de los llantos compartidos o de las risas eternas. Somos capaces de acabar con el café de Colombia, el imperio del Sr. Mahou o las manzanillas con anís de las cafeterías que nos rodean.

Podría poner muchos puntitos en mi mapa de España particular, allí donde tengo un café esperando, donde tendría que dejar un GRACIAS tan grande como mi cuerpecito, donde recoger lágrimas que ya no tienen sentido y dejar sonrisas hasta mi próxima visita.

Y si ya era afortunada, en unos años he ampliado ese mapa y le he añadido uno paralelo virtual: amigos en muchos casos digitales, a los que todavía no he puesto cara, o sí, que las redes me regalaron y espero conservar mucho tiempo cerca.

Nunca seré capaz de devolveros lo que me habéis dado, ni de lavaros toda la ropa manchada por mis lágrimas en vuestros hombros. Tan solo espero seguir haciendo más gorditos los puntos ya marcados y, si a la vida se le antoja, ampliarlos.

Os quiero y os necesito con la misma intensidad, sin abusar, pero sin descanso.

amigas

Y por supuesto, como siempre, os leo!!

La Pintora de Estrellas

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La Pintora de Estrellas

Tengo la inmensa suerte de tener amigos muy elásticos.

Os aclaro el concepto: para mí, los amigos elásticos son aquellos que todos tenemos, y que pueden estar cerca o lejos, verlos mucho o poco, pero sigue siendo como si ayer os hubíerais tomado un café…o un colacao 😉

Mi relación con Amelia viene de largo, unos 15 años mas o menos, cuando iniciamos andadura de urbanización juntas. Todavía sin mochuelos, empezando a darnos cuenta que las raras somos nosotras (jejeje) y empezando también a conocernos, con personalidades tan distintas y con tanto en común.

Si algo me atraía de ella era su nervio, su entusiasmo, ese ser inquieto que no tiene absolutamente nada que ver con mi “acomodo” vital. De hecho, su hogar se movió como la ficha azul tras la roja en el parchís, pero siempre hemos tenido esa goma elástica que nos ha hecho estar en contacto, saber de nosotras, leernos…

Esa Amelia inquieta, evidentemente, tiene una mente que le acompaña, igual de inquieta, viva, y todo eso procesando día y noche la llevó a plasmar en letras todo lo que pasa por su cabeza, por su vida o por la vida de aquellos que la rodean.

Contra viento y marea aprendió el difícil idioma de publicar una novela cuando no tienes un padrino que lo haga por tí, no has salido en Gran Hermano o no has estado involucrado en algún escándalo mediático o formas parte de una mesa televisiva de debate. No eres nadie (que equivocados estábais), ninguna editorial va a perder el tiempo leyendo lo que escribes.

Cualquiera en su lugar (o yo en mi “acomodo”) hubiéramos tirado la toalla, pero Amelia no, ella no sabe renunciar a un sueño, y comenzó auto-publicando en Amazon. Estar meses entre los más vendidos dió su fruto, y un par de editoriales, por fin, se interesaron por su obra.

Y eso nos lleva a la tarde de ayer, cuando tuve la suerte de compartir con ella la presentación de su novela La Pintora de Estrellas. Creo que yo era de los poquitos en la sala que no conocen el final de la historia, aunque mi excusa no es tal, sino una rabia verde que me tensa: mis neuronas robadas por la quimio no me han permitido, todavía, terminarla. Historia, cultura, amor, intriga y, sobre todo, personajes alabados por activa y por pasiva….escultora de personajes fue mi conclusión cuando alguien dudaba de cómo etiquetar su obra.

PINTORA

Escuchar a los que sí lo han leído apasionarse, preguntar mano a mano, como si fuera parte de ellos, me dió un orgullo de amiga sorprendente, pocas veces lo había sentido antes. Sentir orgullo y no envidia insana debe ser la definición de madurez en una relación.

A la vez, saber que hay veces que sí se puede, que la constancia se premia, que si eres bueno, en algún momento de la vida alguien te lo va a recompensar, me abre un rayito de sol en la tormenta.

A lo largo de los días os dejaré prueba gráfica del encuentro, para que nos veáis la sonrisa de oreja a oreja.

Ahora os dejo un fragmento muy pequeñito que leyó ayer en la presentación y me encantó:

Las mujeres siempre hemos sido un poco pintoras y nos imaginamos un cielo que queremos poner en uno de esos lienzos que tienes por ahí y, pincelada a pincelada, de entrega, de sufrimiento, de trabajo, de ilusión, de renuncia, de alegrías y de amor, sobre todo de amor, de intenso amor; pincelada a pincelada, vamos creándolo un poco cada día. Primero rellenamos el fondo, en azul. Después le añadimos la luna y su reflejo, en plata. Y, entonces, lo llenamos de estrellas, de millones de estrellas blancas, una por cada beso que damos a los que dependen de algún modo de nosotras o a quienes queremos. Y bajo ese hermoso cielo hecho de nuestras pinceladas, los demás pueden refugiarse cuando llega la noche. Y también creo que cada mujer debería poder decidir cómo pintar ese cielo.

Esta vez no os digo eso de “Os leo”….mejor leedla a ella.

En este momento de mi vida

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  • En este momento de mi vida, he descubierto que no necesito nada material para ser feliz.

Que nadie me interprete mal. Quiero decir que tener más no me llena más. Sí es cierto que, evidentemente, podré decir esto porque mi familia y yo tenemos las necesidades básicas cubiertas, pero creo que entendéis lo que quiero decir.

Un teléfono última generación hará fotos más profesionales, pero me interesa más la sonrisa de los que hay detrás de la cámara.

Una casa grande puede dar más “caché”, pero lo que me interesa es tenerla llena de gente comiendo, bebiendo y ensuciando. Viviendo.

Un coche nuevo no vendría mal, pero me interesan más las historias de colegio que se escuchan en mi chatarrilla todas las tardes.

Un hospital carisísimo y con la mejor maquinaria del mundo está muy bien, pero me interesa más que el especialista que interprete los datos sepa dar con la fórmula que funcione y sepa explicarme cómo vamos a enfrentarnos a la enfermedad.

  • En este momento de mi vida, me he dado cuenta que me quiero.

Con todo lo que eso supone, bueno o malo. Aceptando las consecuencias, pero segura de mí misma y mis actos, aunque desde fuera no se entiendan.

Con mis cicatrices, mis marcas, mis achaques, mis sequedades y mis traumas, mi cansancio perenne y mis cambios de humor, mis limitaciones y mis informes médicos.

No necesito dar explicaciones, sólo me tengo que convencer a mí, aunque muchas veces esté equivocada, pero también me gusta aprender y corregirme.

No necesito que nadie me marque el camino. Me siento como Dorothy taconeando por el camino de baldosas amarillas, agarrada a los míos y caminando hacia adelante contra viento y marea.

Físicamente, mentalmente, me quiero y me requiero, con todo lo egoísta que parece. Si yo me quiero, será más fácil querer a los demás. Seguro.

dorothy

  • En este momento de mi vidanecesito sentirme protegida.

He peleado tanto estos últimos años, he abanderado tantas batallas, he sido tan “forzadamente” fuerte, que necesito sentirme protegida, defendida, pequeñita.

Haciendo auto-psicoanálisis, se que echo tanto de menos el abrazo de mi padre que nada va a poder sustituirlo. Su brazo en mi hombro conseguía hacerme volver a aquellos años en los que todas mis preocupaciones me las curaban papá y mamá. Y nadie jamás va a conseguir eso, pero me gusta que, de vez en cuando, me solucionen la vida los de alrededor.

  • En este momento de mi vida, solo quiero a mi lado gente positiva.

Gente que me haga llorar de la risa, que me aporte conversaciones interesantes, da igual que sean de bailes, modelitos, política internacional o alto voltaje.

Gente que me haga mejor, que me haga superarme, que me haga crecer.

Huyo de envidias, estupideces de críos, el YO mas, el hacer daño por hacer daño. De los que son feos por dentro, de los que intentan absorver tu buen rollo, de los que sólo se acuerdan de tí cuando necesitan algo.

Me gusta la gente que sonríe, que me aprecia sin pedir nada a cambio, generosos.

Soy feliz con los reencuentros. Amigas de hace muchos años que reaparecen en tu vida para hacerla mejor, como si no hubiera pasado el tiempo.

  • En este momento de mi vida, organizado y calmado, quiero avanzar.

En el trabajo, en los estudios, en los idiomas, en las dietas, en el ejercicio, en cerrar capítulos de salud, en el amor, en la amistad. Quiero MÁS.

  • En este momento de mi vida quiero vivir.

Embelesarme escuchando cómo mi pequeñita explica su receta como en MasterChef después del “manos arriba”. Pruebo, saboreo, la evalúo, ella me dice ese -“Gracias, chef” y volvemos a empezar, en bucle.

Inflarme de orgullo viendo bailar a mi adolescente favorita horas y horas, con tardes enteras en el coche de lado a lado para que lo haga bonito en sus competiciones, riendo sus bobadas de la edad del pavo que consiguen hacernos llorar de la risa a las dos, muchas veces sin que los que estén alrededor se enteren de nada pero sonrían al vernos.

Pasar una tarde de sofá sin horario, sin dar explicaciones, sin obligaciones, con la cocina sin recoger o la mopa sin pasar y ningún cargo de conciencia por ello.

En este momento de mi vida os agradezco infinito que sigáis detrás de la pantalla.

Os leo!!

Acción de Gracias

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Acción de Gracias

Viernes 28 de noviembre, Black Friday en los Estados Unidos tras una opípara cena trinchando el pavo en familia, y yo conduciendo camino del trabajo bajo el diluvio universal. Me salió agradecerle a mi protector, el que está en el sofá de nubes, pensando que soy una afortunada, que, con la que cae, tengo trabajo a 20 minutos de casa, dinero para pagar letra, seguro, reparaciones y gasolina para el coche, que es mucho, y encima llego a una oficina calentita y no debo enfundarme un uniforme y patear la calle.

Y de ahí surgió mi propio Acción de Gracias. Nadie que compartiera ayer el día conmigo sabía que formaba parte de un experimento, para mí fue muy divertido, y me ha servido para analizar la suerte que tengo, o que tenemos, y que no sabemos valorar.

Empiezo y repito con el trabajo. Afortunada de tenerlo, de saber que, si nada lo impide, me jubilaré trabajando, lo que me asegura una pensión y un futuro digno, aunque el sueldo no me de para grandes lujos. Sobre todo, agradezco el calor, la comodidad, la tecnología a mi alcance, y, lo imprescindible, compañeros e incluso amigos con los que paso la mitad de mis días, de mis alegrías y de mis penurias, con los que discuto y, sobre todo, sonrío, río a carcajadas y disfruto de ser mujer trabajadora.

Agradezco poder tener conversaciones “a sentimiento abierto” con mi familia, sabiendo que, aunque nos hagamos daño, tenemos todo el derecho a hablar, gritar, llorar o reír con nuestras vidas, el pasado y el futuro. Que mi niña mayor sea una jovenzuela bastante madura con la que charlar sobre temas escabrosos que no nos gustan, pero que son necesarios para seguir construyendo nuestra historia.

Agradezco tener gente al otro lado dispuesta a hacerme la vida más fácil, con favores que parecen pequeños pero les hacen muy grandes.

Agradezco tener tan buenos amigos que me demuestran, año tras año, que no me olvidan, y algunos incluso que me lo demuestran día a día, incondicionales, escuchando lo bueno y lo malo de mi vida, confiándome lo bueno y lo malo de las suyas, y consiguiendo hacer de esos momentos, en muchos casos, lo mejor del día.

Agradezco vivir donde vivo. Me encanta mi casa, mi barrio y, como dicen los de Mr. Wondeful, con quién la comparto. Adoro los fines de semana de sofá, manta, libro y hombro donde apoyarme.

Agradezco tener alguien que me saque a bailar, que me ronde, que me diga que me quiere y que “nada valgo sin tu amor“, con quien compartir foie y boletus, paseos empedrados y amor incondicional a rubias mocosas. Alguien capaz de reconocer errores y empezar de nuevo, enseñándome a mí a empezar también.

Y agradezco estar sana, estar viva, y ser consciente de ello cada día, para volver a agradecer cada amanecer, así, en bucle, uno tras otro y hasta el fin de mis días.

Evidentemente, hoy me despido dándote las GRACIAS. Adiós Lolas Adiós existe gracias a vosotros que me leéis, que me comentáis, que me animáis a seguir, que me compartís con otros/as, que me incitáis, que me provocáis, que me dais ejemplo.

Os leo!!

40 años no es nada

Vídeo

Echar la vista atrás después de estos años merece mucho la pena.

Haciendo balanza, me falta un trocito de corazón que anda en un sofá de nubes y algún órgano no vital en mi anatomía, pero estoy viva, soy madre de dos bellezones sanos y con mucho corazón, y tengo muchos motivos cada día para sonreir.

Por eso, decidí celebrar mis 40 añazos por todo lo alto, lo que traducido significa reunir en casa a la gente que me hace fácil y bonito el día a día.

Había dos requisitos: que la bebida y la comida de la fiesta la pusieran los invitados, y llevar puesto algo rojo, mi color preferido.

Tengo que dar las gracias a mis amigos por ser tan obedientes, porque hicieron del sótano un lugar rojo y cálido, porque un viernes tarde-noche les separé del sofá y la mantita, pero, sobre todo, quiero darles las gracias porque han sido tan generosos que sigo comiendo y bebiendo a su salud, jiji.

En serio. Un placer.

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40

Ahí va un resumen. No os pongo más por proteger intimidades, pero os aseguro que tengo un buen archivo guardado.

Ya os dejo, con una canción que resume exactamente, frase por frase, mi manera de “estar” a los 40.

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Os leo!!

Las cuñas de hospital

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Las cuñas de hospital

Ya os he contado alguna vez mi pasión por el café y, sobre todo, por compartirlo con amigos que me hagan pensar, reir, llorar o lo que surja mientras me lo tomo.

Pues en una de esas conversaciones de risa tras risa por temas a veces absurdos, no se muy bien por que salió “el tema”: las cuñas de hospital.

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Esos incómodos váteres portátiles con el objetivo, malamente pensado, de facilitarnos la vida en la cama del hospital.

No me equivoco si pienso que todos los que me estáis leyendo habéis evitado a toda costa su uso. Y estáis sonriendo al recordarlo. Y ahora sonreís más. O no?
Pero no siempre se puede evitar. Y creo que ni el paso por el potro de ginecología es más humillante.
Ese levantar el “culete” que la enfermera chisposa te azota para que eleves, ese mal rato mirando hacia otro lado, como si así no pareciera que estás haciendo pis, esa tos para disimular el chorro, que, para colmo, es parecidísimo al de una vaca, ese rezo para que no se escape un pedete y termine de hundirte la reputación hospitalaria, esa gota traicionera que no puedes evitar que se quede contigo al volver a levantar el culete para retirarlo. Y cruza los dedos para que la enfermera no esté ocupada y tarde un cuarto de hora en venir a retirarla.

Os aseguro que he preferido movilizar a toda la familia y caminar 30 metros en hora y media con cuatro drenajes para llegar al baño antes que volver a usarla.

Señores de la industria del material hospitalario: de verdad que con todos los avances en años y años, no han descubierto nada mejor? Voy a acabar pensando en una conspiración entre ustedes y las enfermeras de planta para que movamos el dichoso “culete”.

Os dejo. Mis lolas siguen estupendas. Y tengo unos días despejados de consultas médicas propias. Voy a ser una simple acompañante estos días.

Hoy más que nunca, día del libro, os leo!

__________________________Now in English_______________________

Already I have told you at some time my passion for the coffee and, especially, for sharing it with friends who make me think, re-go, cry or who it arises while I take it.

So in one of these conversations of laugh after laugh for sometimes absurd topics, not very well for that there went out ” the topic “: the wedges of hospital. 

These inconvinient portable váteres with the aim, wrongly well-considered, of facilitating the life to us in the bed of the hospital. I am not wrong if I think that all that you are reading me you have avoided at any expense his use. And you are smiling on it having remembered. And now you smile more. Or not?

But not always it is possible to avoid. And I think that not even the step along the colt of gynaecology is more humiliating. This the “culete” raising that the which emits sparks on burning nurse flogs you in order that you raise, this evil moment looking at another side, as if this way it does not seem that you are doing wee, this cough to hide the jet, which, for limit, is similar to that of a cow, this prayer in order that a pedete does not escape and stops sinking the hospitable reputation, This treacherous drop that you cannot prevent it from c only with you on having returned to raise the culete to withdraw it. And it crosses the fingers in order that the nurse is not occupied and a quarter of hour is late in coming to withdraw it. I assure you that I have preferred mobilizing to the whole family and travelling 30 meters in the hour and a half with four drainages to come to the bath before that to return to use her.

Masters of the industry of the hospitable material: indeed that with all the advances in years and years, have not discovered anything better? I am going to end up by thinking about a conspiracy between you and the nurses of plant in order that we move the happy “culete”.

I leave you. My lolas are still marvellous. And I have a few clear days of medical own consultations. I am going to be one simple accompanist these days. 

Today more than never, day of the book, I read you!

Soluciones

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Después de una noche con amigos de las que hay que repetir, entre risas y mantitas, la vida sigue, y Carlota eso lo tiene clarísimo. Toca diana como los militares, sin piedad.

Se respiran nervios por la competición de sincro, y los libros se abren, ya gastados por el curso, para que repasemos y repasemos los exámenes de la próxima semana.

Estoy feliz y encantada porque Mar (www.paracuidarte.tk) ha solucionado mis problemas piscineros. Tengo dos prótesis chulísimas dentro de mi bañador del año pasado que dan el pego al 100%. Es increíble la textura, la forma…hasta sale un pezoncillo si las mueves.
No suelo poner fotos, pero hoy creo que merece la pena que lo veáis.

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No puedo más que agradecer que haya gente como tú, tan involucrada en estos “problemillas” gigantes que tienen menos importancia cuando sacas tus bolsas llenas de magia. Gracias una y mil veces.
Por cierto, que sepáis que, si queréis tener un detallito conmigo para el ingreso, nada de flores ni bombones. Os ponéis en contacto con Mar y me compráis un sujetador en condiciones. Hay que ser originales!!

Os dejo ya. El sábado viene lleno de planes, y hay que empezar a cumplirlos.

Feliz fin de semana. Os leo!