
Celebrando el día del Libro un año más, feliz porque mi neurona me permite enlazar historias, no quería dejar de compartir con vosotros un cachito increíble de una autora increíble, Isabel Allende, en su novela Más allá del Invierno. Por fragmentos como éste, con esa manera de integrarme en sus libros, me enamoré de su manera de escribir desde La casa de los Espíritus, uno de mis primeros libros favoritos.
“Mastectomía doble y meses de quimioterapia y radiación la dejaron flaca, pelada, sin pestañas ni cejas, con ojeras azules y cicatrices, pero estaba sana y su pronóstico era bueno. Le reconstruyeron los senos con implantes que se inflaban de a poco, a medida que los músculos y la piel iban cediendo para darles cabida, un proceso doloroso que soportó sin quejarse, sostenida por la vanidad. Cualquier cosa le parecía preferible a ese torso plano y cruzado de puñaladas.
La experiencia de ese año de enfermedad le infundió un ardiente deseo de vivir, como si el premio por el sufrimiento fuera haber descubierto la piedra filosofal, la esquiva sustancia de los alquimistas capaz de transformar el plomo en oro y rejuvenecer.(…)
(…)Volvió a sentir con meridiana lucidez la presencia irrefutable del alma, esa esencia primordial que ni el cáncer ni nada podía afectar. Pasara lo que pasase, el alma prevalecería. Imaginaba su muerte posible como un umbral, y sentía curiosidad por lo que encontraría al otro lado. No temía cruzar ese umbral, pero mientras estuviera en el mundo deseaba vivir con plenitud, sin cuidarse de nada, invencible.”
Pasaje de Más allá del invierno
Isabel Allende
Es posible que este material esté protegido por copyright
Sin palabras. 😘
Cómo me gusta leerte!!
Me acuerdo mucho de tí, de lo bien que me trataste, cuando nos vimos en el hospital de Alcorcón
Gracias Silvia. Un besazo
Besos enormes 😘😘