Domingo tarde, mocos, congestión, siesta y mantita. Y otra vez a preparar la rutina semanal.
Aunque estos últimos días de cole son mucho más entretenidos. El martes festival de Navidad, y el jueves, Family Day. Comida en el cole, una clase con Berta, y luego chocolatada. Pinta bien.
Ayer, exhibición de sincro. Quince bellezas con moño y maquillaje al compás de We Will Rock You en la versión de Britney Spears, con nadadoras por el aire, tan nerviosas, tan elegantes en sus movimientos. Orgullo de madre, diréis. Pues sin dudarlo, sí. Encontrar el deporte perfecto para ella ha sido una de los aciertos de los que me puedo sentir más orgullosa. Y todo gracias a que entró la piscina de Brunete en nuestras vidas. Tantos kilómetros semanales merecen la pena sólo por días como el de ayer, con sus compañeras en el vestuario, admirando lo que hacen «las mayores», deseando llegar algún día a hacerlo ella. Y no lo dudo, empeño y fuerza no la faltan.
Por mi parte, semana también de médicos, entre revisiones familiares y la mía de radioterapia. No voy desde antes de la mastectomía, y las anteriores eran sencillas, recuento de novedades, revisión de cicatrices y charla con la Dra. Córdoba. Me encanta, admiro a la gente que siendo tan joven es tan brillante.
Por eso ya os dejo, que empezamos campaña de bañeras y cenas, mochilas y agendas. Que tengais una buena semana.