Pues eso, que ya llegó el otoño. Pero he ido por delante, y por fin tengo hecho el cambio de armario.
Fin de semana de lluvia, siestas y paseos. Típico de este tiempo.
Y retomando la rutina del café en las tardes de entreno, con el libro bajo el brazo, y el propósito de aprovechar los ratos muertos para volver a estudiar.
Sí, los que me conocen saben que cada año lo intento, pero este año he bajado las ambiciones, y voy a probar con el primer semestre. Debe ser la envidia por ver a mi sobrina mayor emprender su nueva vida de estudiante universitaria.
Los paseos van viento en popa. Me duelen las piernas como a los habitantes de un geriátrico, lo que me alegra mucho, señal de actividad parada demasiado tiempo.
Y mis prótesis siguen tirando cada vez un poquito menos, hasta el jueves, que vuelvan a reventar mi delantera. Cada vez noto más el tirón, cada vez más tensas, pero cada vez más reales, asomando por las camisetas como hacía mucho tiempo. Tanto como cinco años, antes del primer paso por quirófano.
Y así pasan los días, como dice la canción. El próximo jueves os volveré a poner foto de mi escote, para que podamos empezar a comparar.
Feliz semana. Os leo!
Acabo de ver el programa de Ana:estoy operada de cancer de mama hace seis años por eso entiendo perfectamente todo lo que ha comentado gracias por dar la cara por tantas como pasamos por lo mismo como has dicho lo mas importante es cojer el toro por los cuernos y luchar.
Nos cambia bastante la vida en mi caso vivo mas el presente y disfrutomas el presente
Gracias me ha gustado oirte un abrazo Maria
Muchas gracias, María. Somos la imagen de la superación, tu, yo y tantas y tantas luchadoras. Espero que tus revisiones te den resultados siempre positivos. Un abrazo enorm