Unos días de «estrés-plumeril» son los que he tenido, y todavía seguimos, pero ya se va viendo resultados.
Mis cicatrices ya más relajadas, no tiran tanto, y las lolas empiezan a tener movimiento propio.
Ayer, en un ratito de descanso, estuve probando mis terminaciones nerviosas. En un 98% del tejido no tengo sensibilidad.
Imagináos un balón de cuero, de los que se usan para jugar al fútbol. Están formados por costuras, como mis lolas.
Y eso supone que ahí no hay nada de sensibilidad, efectos colaterales.
Hay volumen, empieza a haber algo de movimiento, una forma redondita y casi perfecta, pero no sensibilidad.
No se si ya os lo había contado, pero es algo importante y necesario.
Curiosamente, es mucho mayor la tranquilidad de saber que están sanas que la pena por no poder sentir. Así de racional se vuelve tu vida tras las situaciones duras.
Ya os dejo, que empiezo a ponerme espesa y no os lo merecéis.
Feliz puente! Os leo!