Cada seis meses

Estándar

Hoy he vuelto a estar de visita en Talavera, y una de las cosas que he hecho ha sido volver al hospital donde falleció mi padre para agradecer a una de las doctoras la atención que tuvo hacia él. No os puedo describir las mil y una sensaciones que me han sacudido, ese parking, esos pasillos, esas puertas…se me ha removido todo de nuevo, aún a pesar de lo bonito de la visita.
Mientras esperábamos para entrar en la consulta, miraba a toda la gente de la sala, y recordaba mis visitas a oncología. Cada seis meses, cita obligada en el hospital de Móstoles, con los nervios a flor de piel, y la sonrisa nerviosa que no puedo controlar.
Cada seis meses vuelven los temores, las noches de desvelo, el miedo a volver a empezar.
Cada seis meses vuelvo a recordar el peligro, los olores, las vías, la quimio, los gorritos, las ojeras, el color pardo que toma la piel.
Cada seis meses, hasta ahora, vuelve el suspiro a la salida, la relajación, la palmadita en la espalda, el alivio.
Y ahora, cada seis meses, recordaré todavía más que lo que he tenido mata, que hay veces que no tienes opción a la lucha, que hay pacientes que ya no van a volver.
Y un día tras otro intento convivir con mis miedos, con la ausencia, con las ganas de seguir sana, de tener opción a la defensa.
Y mucho me temo que cada viaje a Talavera volverá a abrir mi caja de Pandora particular, y tendré que aprender a cerrarla en cada camino de vuelta para poder coger fuerzas y seguir.
No esperéis de mí mucha fiesta en estos días. Pero que quede constancia de mi empeño. En un par de días os cuento.

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Acerca de adioslolasadios

43 años en la actualidad, madre de dos hijas, talaverana de nacimiento, madrileña "de las afueras" de adopción. He pasado por una oposición, un divorcio, un accidente de tráfico, un cáncer bilateral de mama con 33 años , 8 sesiones de quimio, 33 de radio, una lipoestructura, que no lipoescultura, una extirpación de ovarios, unas cuantas biopsias, y en el 2011, una mastectomía bilateral y su posterior reconstrucción. Vamos, que ya era hora que me desahogara, que no?

Un comentario »

  1. Fani, no conozco a nadie tan radiante como tú. Y nada de todo eso podrá cambiarte. Ya sabes que no creo en Dios, pero si creyera, diría que sabe que contigo no puede y por eso te respeta y te concede a veces deseos preciosos: tus dos soles, Jaime, tu sonrisa, el cariño de los muchísimos que te quieren. No te rindas.
    Un abrazo fortísimo.

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