Sin parar

Estándar

Ando corriendo, sin parar.

Y como es eso posible estando de baja? Pues muy fácil.
Con todas las tormentas que tengo alrededor, he encontrado el mejor paragüas: ocupar todas las horas del día.
Carreras para vestirnos, reparto de niñas, cafetito terapéutico, visita a la biblioteca para estudiar un ratito, marujeo, cocineo, comida y charleta con Berta, vuelta al cole, caminata para bajar calorías, y recogida de niñas. Entrenos de sincro o pintura rupestre en las paredes de casa, baños, cena y por fin, momento pareja con la serie de turno.

Y mañana llega de nuevo con el canto de Kelly Minaj para abrir los ojos con ritmo.

El reposo de mi músculo traicionero no se resiente, porque, aunque parezca difícil, estoy muy relajada, porque sólo algunas de las actividades que llenan mi día a día están marcadas por un reloj.
La mayor parte de la mañana no tiene horarios, exceptuando los marcados por mis rutinas médicas.
Y la tarde es todavía más tranquila, por lo que mis lolas lo agradecen adaptándose a la nueva piel.

Lo dejo ya, que os veo cansados sólo de pensarlo.

Os leo!

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