Calma chicha

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Calma chicha

Siempre me ha encantado esa expresión, CALMA CHICHA. En el idioma de mis padres, periodo de relativa tranquilidad, posterior a la tormenta y previo a nuevos temporales.

Por fin tengo unos días de descanso de pruebas médicas, especialistas, quirófanos y resultados. Momento de recuentos, puestas al día y reciclaje. Momento de volver a ponerme tacones para ir recordando y practicando, momento de poner un poquito antes la alarma para preparar una futura vuelta al curro. Momento de volver a calzarme las deportivas, las ganas y la correa de Zeta y salir a mover el esqueleto por el campo, sin correr, pero a paso ligero, muy ligero, tanto que acabo con la lengua fuera y sudando como en pleno mes de julio, aunque nos aceche mi temido noviembre. No soy capaz de controlar mis menopaúsicos síntomas, ni siquiera con remedios naturales, aunque ya me vais conociendo, y concienzuda soy un rato. Lo conseguiré, aunque acabe con todas las existencias de gel de baño, lubricante y desodorante, jijiji.

El dejar de fumar lo agradezco en la fatiga, subo cuestas bastante más espabilada, pudiendo incluso juntar dos palabras que, meses atrás, era incapaz hasta unos minutos después de parar la actividad, aunque el resfriado que pasé la última semana ha sido el peor de los últimos tiempos. Quiero pensar que mi cuerpo quería expulsar cualquier resto de nicotina por la nariz en forma de moqueo, y de ahora en adelante, me constiparé como los gatos, con pequeños estornuditos y alguna tosecilla, muy fino todo.

Llevo desde principios de año sin descanso médico. Echo la vista atrás y solo me sale un suspiro. El 2014 está terminando relajado, pero la montaña rusa que llevo en el cuerpo espero que no pase factura, porque no creo que pudiera pagarla.

Todo ha estado revuelto, aunque parece que todo empieza a colocarse. Intensidad extrema en la vida personal, en el historial médico, en la familia…lo laboral se salva, afortunadamente. Comienzo a estar preparada para volver a retomar mi vida, ficha a ficha, ordenando el caos, aprovechando la calma chicha para mover cimientos, o asentarlos.

pasado

Eso sí, os aviso, creo que mi vuelta a la rutina va a ser al estilo torbellino. Tengo fuerzas renovadas, la escala de valores ordenada de nuevo, los objetivos mucho más claros, el futuro mucho más prometedor, la autoestima por las nubes, los pulmones limpios y el corazón retocado y como nuevo. Ahí lo dejo.

Como siempre, agradecida de pasar este rato con vosotros.

Os leo!!

Acerca de adioslolasadios

47 años en la actualidad, 33 cuando enfermé, madre de dos hijas, talaverana de nacimiento, madrileña "de las afueras" de adopción. He pasado por una oposición, dos divorcios, un accidente de tráfico, un cáncer bilateral de mama con 33 años , 8 sesiones de quimio, 33 de radio, una lipoestructura, que no lipoescultura, saber que tengo un gen pocho que me hacer ser paciente de alto riesgo, quitarme los ovarios y su menopausia prematura, unas cuantas biopsias, y en el 2011, una mastectomía bilateral y su posterior reconstrucción. Convivo con alguna secuela y me encanta sonreir. Vamos, que ya era hora que me desahogara, ¿que no?

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