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Prevenir es curar

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Ayer visita a revisar mi “mandazo” en la cicatriz. Me van a hacer una eco la semana que viene para descartar, pero la doctora me tranquilizó mucho, no parece que haya nada.

Lo que me impresionó fue la cantidad de gente que había en el hospital. Es impactante pensar que todas las mujeres que esperaban en la misma sala que yo, han pasado, están pasando o van a pasar por una mastectomía, o una quimioterapia, o una radioterapia.

Nos reíamos en la consulta con lo que llamamos “el efecto Terelu”. No hay nada más importante que una buena campaña de concienciación pública. Una persona conocida o famosa tiene un poder inmenso en la población, y me imagino a multitud de mujeres autoexplorándose tras un programa de televisión. Si en ese momento se hiciera una campaña de recogida de fondos para la investigación, se conseguirían cifras record, seguro.

Es lo que tiene esta lotería llamada cáncer: no mira tu estatus, ni tu cuenta corriente, ni tus influencias, ni tus contactos. No respeta tus planes de futuro, ni tu presente. No hace falta ni siquiera que juegues, este sorteo, por desgracia, puede tocarte en cualquier momento.

Por eso es tan importante concienciar a la población que tiene que hacerse revisiones periódicas, pero también sería necesario cambiar algunos protocolos médicos. El cáncer ginecológico (mama, ovarios, útero) cada vez afecta más a mujeres jóvenes, no solo a mayores de 50.

Así que hoy os pido que si hace más de un año de vuestra última visita al gine, coged el teléfono y pedid cita. Ánimo, acordaos de aquella campaña de cuando éramos pequeñitos: “prevenir es curar”.

Cumpleaños feliz

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Fin de semana de cumpleaños. Carlota cumple un añazo ya, cómo ha pasado de rápido. La niña milagro la llamamos muchas veces.
Tenía claro que no quería tener más hijos. Una separación con una niña de dos años y medio, te deja claro que no quieres repetir experiencia. Jaime sí hubiera querido una familia numerosa, pero esas eran mis condiciones y él aceptó (otra muestra de amor?).
Pero llega un día, en nuestro caso un 16 de junio, que sentados en el despacho de una encantadora ginecóloga, la Dra. De Dios, no hace falta hablar, sólo con la mirada decides que no sabes cuánto tiempo vas a estar dando guerra, y por qué no, si en el fondo todos queremos.
Después de ocho sesiones de quimio, treinta y tres de radioterapia, y una consulta con el departamento de genética donde me confirman que soy portadora de una mutación en un gen, el BRCA1, lo que me hace propensa al cáncer ginecológico, y que puedo transmitirlo a mis hijos, decidimos, muy a pesar de algunos especialistas, que era nuestro momento. Había que intentarlo antes de quitarme ovarios, dos años de plazo, empezaba la cuenta atrás.
Y aquí estamos, preparando el primer cumpleaños de Carlota. Nunca digas nunca, hazme caso. Sólo debes estar convencido en cada momento que lo que estás haciendo es lo correcto.