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Acción de Gracias

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Acción de Gracias

Viernes 28 de noviembre, Black Friday en los Estados Unidos tras una opípara cena trinchando el pavo en familia, y yo conduciendo camino del trabajo bajo el diluvio universal. Me salió agradecerle a mi protector, el que está en el sofá de nubes, pensando que soy una afortunada, que, con la que cae, tengo trabajo a 20 minutos de casa, dinero para pagar letra, seguro, reparaciones y gasolina para el coche, que es mucho, y encima llego a una oficina calentita y no debo enfundarme un uniforme y patear la calle.

Y de ahí surgió mi propio Acción de Gracias. Nadie que compartiera ayer el día conmigo sabía que formaba parte de un experimento, para mí fue muy divertido, y me ha servido para analizar la suerte que tengo, o que tenemos, y que no sabemos valorar.

Empiezo y repito con el trabajo. Afortunada de tenerlo, de saber que, si nada lo impide, me jubilaré trabajando, lo que me asegura una pensión y un futuro digno, aunque el sueldo no me de para grandes lujos. Sobre todo, agradezco el calor, la comodidad, la tecnología a mi alcance, y, lo imprescindible, compañeros e incluso amigos con los que paso la mitad de mis días, de mis alegrías y de mis penurias, con los que discuto y, sobre todo, sonrío, río a carcajadas y disfruto de ser mujer trabajadora.

Agradezco poder tener conversaciones “a sentimiento abierto” con mi familia, sabiendo que, aunque nos hagamos daño, tenemos todo el derecho a hablar, gritar, llorar o reír con nuestras vidas, el pasado y el futuro. Que mi niña mayor sea una jovenzuela bastante madura con la que charlar sobre temas escabrosos que no nos gustan, pero que son necesarios para seguir construyendo nuestra historia.

Agradezco tener gente al otro lado dispuesta a hacerme la vida más fácil, con favores que parecen pequeños pero les hacen muy grandes.

Agradezco tener tan buenos amigos que me demuestran, año tras año, que no me olvidan, y algunos incluso que me lo demuestran día a día, incondicionales, escuchando lo bueno y lo malo de mi vida, confiándome lo bueno y lo malo de las suyas, y consiguiendo hacer de esos momentos, en muchos casos, lo mejor del día.

Agradezco vivir donde vivo. Me encanta mi casa, mi barrio y, como dicen los de Mr. Wondeful, con quién la comparto. Adoro los fines de semana de sofá, manta, libro y hombro donde apoyarme.

Agradezco tener alguien que me saque a bailar, que me ronde, que me diga que me quiere y que “nada valgo sin tu amor“, con quien compartir foie y boletus, paseos empedrados y amor incondicional a rubias mocosas. Alguien capaz de reconocer errores y empezar de nuevo, enseñándome a mí a empezar también.

Y agradezco estar sana, estar viva, y ser consciente de ello cada día, para volver a agradecer cada amanecer, así, en bucle, uno tras otro y hasta el fin de mis días.

Evidentemente, hoy me despido dándote las GRACIAS. Adiós Lolas Adiós existe gracias a vosotros que me leéis, que me comentáis, que me animáis a seguir, que me compartís con otros/as, que me incitáis, que me provocáis, que me dais ejemplo.

Os leo!!

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Eternamente agradecida

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Me habeis hecho estar tan orgullosa de él, que os lo tenía que agradecer.
Cada abrazo, cada beso, cada suspiro, cada mano en el hombro, cada llamada, cada mensaje, cada correo…he sentido, oído y leído cada uno individualmente, aunque he sido cobarde en ocasiones y no me he atrevido a descolgar el teléfono, lo siento mucho.
Ha sido duro incluso para vosotros porque le queríamos mucho, nos ha dejado tan marcados que duele, pero es el dolor más bonito que he sentido nunca
Me habéis hecho recordar su infancia y la mía, su cole y el mío, mis veranos de natación y arbitrajes que también fueron los suyos, mi adolescencia rebelde y su pelea por enseñarme el camino correcto, su orgullo de padrino en cada boda, sus viajes, su pasado de futbolista, su pasión futbolera por el Atleti, su esfuerzo constante por la organización, la perfección y la honradez en cada proyecto que ha dirigido, sus visitas al cole como abuelo orgulloso en la función navideña, sus conocimientos de la historia talaverana, su buen hacer como profesor de informática estos últimos años…
Si ha faltado alguien no lo hemos notado, hemos sentido vuestro cariño desde todos los ángulos, estuviérais donde estuviérais, y he grabado cada recuerdo vuestro, porque habéis enriquecido el mío.
Lo dicho, eternamente agradecida.