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Dios mío de mi alma!!

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Oh My God!! (Dicho en tono super chirriante y con las manos en la cara). Para los que no sabemos idiomas, Ay Dios mío de mi alma.

09:58 del 24 de Julio, última consulta a la lista de espera y….3, sólo 3 personas tengo delante.

Me acaba de dar un vuelco al corazón, y el nervio de pensar que no tengo suficientes pijamas (que pesadita estoy con el tema, lo sé, pero cuando me altero me vuelvo banal), que ya llega, ay ay ay.

Estoy monotema. Se nota que estoy descansada y aburrida sin las enanas, verdad? Bueno, aunque tengo que reconocer que ayer, haciendo balance de daños, el padre y yo nos dimos cuenta que hemos rejuvenecido: que si me duele menos la espalda, que si a mí me duelen menos los brazos, que si hago bricolage, que si vuelvo a los tiempos en que leía libro por día…

Pero también es verdad que pensaba (si, me da tiempo hasta para pensar, jeje) que ya no sabemos estar sin niñas. De 200 conversaciones, 198 van dedicadas a ellas, tipo abueletes, recordando lo que hicieron hace tanto tiempo…..exactamente 4 días, como si hubieran pasado 4 años.

Ahora que estamos en época de campamentos (públicos-privados-deportivos-de pueblo-abueleros-familiares-de idiomas, etc), vamos a ser sinceros. Tras 10 meses de intensidad, trabajos, clases, extraescolares, deberes, los niños se merecen unas buenas vacaciones. Y qué mejor que separarles de nosotros durante un tiempo….

Vale, lo sé, soy reconocido miembro del Club de las Malas Madres, pero no os estoy hablando de todo el verano, sólo hablo de días, horas en los casos en que no se pueda más, pero abandero el momento intimidad de la cena en pareja sin prestar atención a nada más (toses, interfonos, llantos…)

Hacía mucho tiempo que no era más que “la mamá de”, y por unos días he recuperado ser “la pareja de”. Cierto que no aguantaría meses así, pero reconozco sin ninguna vergüenza que me gusta y lo necesitaba.

Ya paro, que, como a muchos, los nervios hacen que hablemos sin parar. Si hay novedades antes del viernes, entraré por aquí para dar las noticias.

Os leo!!

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Burbujas

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Aquí estoy, solita, sin mis niñas, sorprendida por el silencio que hay en la casa. Y esperando que los 7 que hay delante de mí en la lista de espera estén en la playa y no se operen esta semana para que, por fin, me toque a mí.

Llega el momento de estar atacada y deseando conocer fechas, comprando pijamas baratos y monos para mis paseos por los verdes pasillos, limpiando lo ya limpio “por si viene alguien”, como si la necesidad de tener tu casa limpia para tí no fuera suficiente.

Dejar a Carlota el jueves fue un dramón de película de Antena 3 del fin de semana. Qué manera de llorar de pena, miedo, ñoñería en general. Y eso que desde que estoy medicada lloro mucho menos, estoy plana, en un estado constante de no alterarme, pero los miedos se volcaron todos juntos en un camino de vuelta lleno de lagrimones.

Miedo a no volver a cogerla, porque tras la operación mucho me temo que ya, ni para cambiarla. Ahora lo hago, muy poco, pero me salto un pelín las normas, y después de ésta intervención, nada de nada.

Miedo a no saber cuánto tiempo voy a estar sin verla, sin tocarla, sin hacerle sus coletitas.

Miedo a que el dolor me cambie la sonrisa por otro gesto más feo y ella me vea así.

Con Berta es distinto, es mayor; bueno, diría mejor que es “grande”, en todos los sentidos. Su madurez me tranquiliza, y, al ser completamente autosuficiente, podré estar con ella incluso convaleciente. Es más, os aseguro que será mi segunda cuidadora oficial, tengo a los mejores a mi servicio.

Todo esto es lo que burbujea en mi cerebro, y debo conseguir calmar las olas para intentar disfrutar de este fin de semana para dos. Un santo el que me aguante (por J empieza su nombre).

Ya os dejo. Que disfrutéis también vosotros del caluroso fin de semana como os merecéis.

Os leo!