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Bendita justicia

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Todavía estoy intentando digerir mi conversación con el Juzgado de esta mañana.

Juicio celebrado el 27 de noviembre donde se aprueba (en firme y con condena para el denunciado) una deuda a mi favor de unos cuantos euros. Pues bien, a 15 de marzo, todavía no he visto ni un durillo. Y todavía me queda para ver color. “Muy fuerte, tía” (homenaje a mi hermano mayor).

Entre fiscales, secretarios, escritos, dimes y diretes, los meses siguen pasando, y una menor sigue, tras cuatro años, viviendo del aire. Mucha suerte con los juzgados no tengo, la verdad, pero ésto ya suena a broma de mal gusto.

Y yo sigo manteniendo la esperanza, inocente que es una. Día que pasa, día menos para poder cambiar su vestuario, o ir al cine, o a por una sartencita del Tony…o, simplemente, estar al día en sus necesidades, que son muchas y están cubiertas a la mitad desde hace mucho tiempo.

Y ahora toca eso de: “Y a Dios pongo por testigo que mi hija no volverá a pasar hambre“, lo que se traduce en: tendré que llamar 200 veces más al juzgado, ponerme la cara roja cuando el dinero no llegue y, lo que más me duele, explicarle a ella que a nosotros tambien nos ha llegado la crisis.

Bendita justicia.

Justicia

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Antes de empezar, deciros que el estreno de Maktub fue genial, la película preciosa, me reí como hacía mucho tiempo, y lloré amargamente, también. Los actores estupendos en sus personajes, y tuve la suerte de poder hacerme la friki-foto con algunos de ellos. Os recomiendo que vayais a verla en Navidades, se estrena el 16 de diciembre, y su recaudación es por una muy buena causa, merece la pena.

Cambiando de tema, os voy a contar mi visita de hoy a los Juzgados. Tenía una citación por mis causas pendientes, iba como “perjudicada”, y ya había estado antes en un Juzgado, pero nunca en un Juicio.

Pensé en salas como lo vemos en las películas, pero es todo mucho más sencillo. Una Jueza, la secretaria, la Fiscal y la abogada del demandado. Y, evidentemente, el demandado y una servidora, de pie, ante un micrófono, confirmando datos, fechas y cantidades. Por un momento, he estado por arrancarme por Pereza, pero no me ha parecido adecuado.

“Queda usted condenado” impresiona, y mas cuando eso significa que están dando la razón a cuatro años de penurias, impagos, abogados… Ahora falta hacerlo realidad y, muy poquito a poco, disfrutar de lo que nos habían arrebatado.

Una experiencia más para la espalda, y todavía me temo que nos queda mucha más pelea judicial, pero la afectada se merece eso y lo que sea necesario.

Por hoy os dejo, aunque os tengo muy presente, sobre todo cuando compruebo la cantidad de gente que me lee. Gracias mil.