Eso, eso, no puedo contigo, me rindo!!
Como sabéis, soy menopaúsica desde hace ahora dos años, cuando me quité ovarios y trompas por prevención.
Hasta ahora no había notado síntomas, pero llevo un par de meses horribles.
Estoy cansada toooodo el día. Aunque la actividad física sea cero, no puedo ni con mi alma. Levantarme del sofá en un sufrimiento. Empiezan a dolerme todas las articulaciones desde el dedo gordo hasta la cadera.
Yo creo que si me dejaran un tacataca de los que llevan los abuelos no le haría ascos, os lo digo en serio.
Mis kilos de más han decidido no marcharse nunca. Da igual que los castigue andando, o saltando en el agua, o a base de infusiones y cremas. No quieren y no quieren. Gozan con mis líquidos. Para qué voy a ir yo a miccionar aunque me haya bebido el Tajo a su paso por Aranjuez?? Para qué?? Están mejor conmigo en mi barriga, mis muslazos y mis brazos de luchador de sumo.
El calor y mis calores son absolutamente incompatibles. Confirmado. Yo no tengo calores. Tengo calor, en singular. A todas horas. Y mi cuerpo segrega fluidos malolientes. O eso me parece. Me huelo mal. Mi lavadora y yo estamos haciendo terapia de nuestra dependencia al lavado.
Y de mi apetito sexual ya ni hablamos. Más que nada porque no nos va a oir allá donde quiera que esté. Y a esto le juntas los líquidos flotando por mi cuerpo y el olor que desprenden y directamente te tiras al Tajo a su paso por Aranjuez, por aquello de devolverle lo bebido.
Ahora ya en serio. Vale que he exagerado un pelín, pero algo parecido estoy experimentando.
Que no se asusten las que vienen, porque el cuerpo es sabio, y lo mío es una vendetta por adelantarme a los acontecimientos. Imagino que si le dejas hacer su papel será todo mucho más natural.
Ya nos vamos. Todos. Líquidos, olores y deseos. 😉
Os leo!