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Frentes abiertos

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Frentes abiertos

Me persigue un torbellino desde hace unos meses. Corro delante, desesperada ,mirando hacia atrás, pero avanza incansable, sin pausa, aunque no llega a cogerme.

Esta es mi sensación desde el verano. Estómago, colon, riñón, pecho, vesícula, ecografías, placas, tac, resonancias…Escucho que “por ahora no hay nada pero hay que revisar” tantas veces que empiezo a no procesarlo. De ahí mis carreras mirando hacia atrás, viendo cómo el tornado me pisa los talones.

Ayer tuve mi revisión semestral de oncología. Mis marcadores están bien, la mejor noticia en mucho tiempo. Peeeeeeeeero, como en los últimos meses he tenido mucha actividad médica, vamos a terminar con lo que tenemos pendiente para quedarnos tranquilos. Eso, traducido al lenguaje de citas médicas, ha significado adelantar ecografía abdominal y los especialistas que puedan sacar algo de información de ahí: cirugía, digestivo y ginecología. Menos mal que sigo de baja médica por los quirófanos, porque iba a justificar mas ausencias que la Reina Sofía ante  los whatsapp de Juan Carlos (chiste monárquico malísimo, lo asumo).

Mi espíritu aventurero empieza a estar cansado de tanto correr, no consigo pasar una semana entera sin tener alguna consulta o prueba médica. Los nervios ayer en la consulta fueron desagradables, la mañana entera me mantuvo con las pulsaciones aceleradas y el carácter agrio. Cuando llegué al sofá, parecía que hubiera nadado los 1500.

A todo esto, mi vida sentimental dentro completamente del torbellino. Y mi día a día que no sabe parar. Bailes, clases, carreras… Tantos frentes abiertos que necesito empezar a cerrar uno a uno. Pues manos a la obra. Me acompañas??
Feliz fin de semana extrañamente caluroso. Os leo!!

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VIII Congreso Gepac

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CONGRESO

He tenido un fin de semana de esos que te dejan resacosa para el resto de los días sin haber probado una gota de alcohol.

Esos fines de semana que te dejan mil recuerdos para visualizar cada mil bostezos,  que te saben a poco aún teniendo tanto que hacer, lleno de sonrisas, risas, carcajadas, abrazos, reencuentros y nuevas amistades, sabiduría, conocimiento, ilusión, buen hacer, profesionales y voluntarios, equipos y cooperación. Esos fines de semana que duran varias semanas más, de los que hablas y hablas y siempre te queda algo por contar.

Y diréis: -“¿Pero dónde ha estado esta chica?”

Muy fácil: de Congreso

Algunos tendréis los congresos como parte de vuestra vida laboral y sabréis de lo que hablo. Pero para mí ha sido una aventura nueva, desconocida, y confieso que me ha gustado, me he movido como pez en el agua.

Ha sido el VIII Congreso Gepac, “el lugar donde todas las piezas encajan”. Punto de encuentro entre profesionales de la medicina, periodistas, empresa farmacéutica, investigadores, asociaciones de pacientes, familiares, amigos y, sobre todo, supervivientes.

Se ha hablado de nutrición, memoria, recursos, colon, hodgkin, mieloma, emociones, tiroides, sarcomas, cabeza, cuello, hígado, síndromes, crónicos, ginecología, supervivientes, mundo laboral, psicología, bienestar, reacciones, infancia, internet, efectos secundarios, familia, dolor, fertilidad, médula, linfedema, sexualidad, vejiga, paliativos, duelo, pérdida, páncreas, renal, adolescencia, imagen personal, maquillaje, mama, futuro, mayores, pulmón, próstata, metástasis, leucemia, miedo, pareja, hábitos de vida, piel, incapacidad, esófago, estómago, raros, tumores, cerebro….cáncer.

Una “okupación” espectacular del Círculo de Bellas Artes, que durante tres días se ha teñido de morado, el color del superviviente, el color de los voluntarios. Y ahí es donde yo, junto con otros ciento y pico, entro en juego.

Voluntariado en su definición más amplia: he hecho casi casi de todo. He sido secretaria, presentadora, organizadora de eventos, azafata, vendedora, ayudante de fotografía, coordinadora, feliz…

Es muy difícil expresaros la sensación del buen hacer, el orgullo de ver sonreir a un interlocutor que está perdido, asustado, y que no puede creerse que tú hayas pasado por lo mismo. El hombro donde llorar a toro pasado, animando, cogiendo del brazo y dando alas. Porque fundamentalmente eso es lo que he hecho: dar y, sobre todo, recibir alas. Tanto alrededor de la dichosa palabra maldita, y un sólo edificio donde abordarlo.

Reconozco que físicamente ha sido agotador, que el sábado creo que ciento y pico personillas dormíamos como bebés para coger fuerzas, pero merece tanto la pena que ni lo sientes.

Ya me despido, no sin antes dar las gracias a Gepac por permitirme formar parte de todo ésto, pero, sobre todo, a Fátima Castaño. No se lo digáis, es un secreto, pero la he pillado: sus miedos por hacerlo bien han sido una cortina de humo para despistar. Ella sabía de su poder, pero quería ir de pobrecita para tenernos comiendo de su mano. 😉

Por todo esto, ser voluntaria se ha puesto en primer lugar en mi currículum. No se cobra, pero la nómina que guardo es para enmarcar.

Fdo. Estefanía Soriano. Voluntaria.

Os leo!!

En pelete

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pelete.

(De pelo).
1. m. En el juego de la banca y otros semejantes, encargado de apuntar estando de pie.
2. m. coloq. p. us. Hombre pobre, de pocos haberes.
en ~.
1. loc. adv. Enteramente desnudo, en cueros.

En pelete. Me encanta esta expresión.
Así me he quedado esta mañana en la consulta de ginecología oncológica del hospital.

Tocaba consulta para varias cosas.

Una: comprobar que los resultados de la densiometría están correctos.

Dos: mi doctora tiene otro caso en consulta similar al de mi familia: todo mujeres, mutantes en el brca1, sobrevivientes de cáncer, y matriarca (en nuestro caso, patriarca), con adenocarcinoma de pulmón. Y como en medicina las casualidades no suelen existir, quiere ampliar el estudio genético para investigar si el dato es casual o tenemos que prevenir en un futuro generacional.
Esta es nuestra medicina pública, penita me da tanta privatización de hospitales, aunque ese es otro tema.

Y tres, la consulta en sí, el potro, el espéculo, la citología y la palpación.
En ese momento es cuando me he quedado en pelete, indefensa y feliz.
Lo se, no me he equivocado, he puesto feliz. En pelete muestro mis nuevas lolas, y hasta las doctoras han tenido piropos para mi nuevo escote (enhorabuena, doctor).

Feliz he salido de la consulta, con cita para dentro de otros seis meses, y sensación de respiro hasta entonces.

Os dejo, no sin antes insistir en recordar que tenéis cita anual con vuestros ginecólogos. Si sois vergonzosas, pedid una batita 😉

Que tengáis dulces sueños. Os leo!