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Cuando duele todo

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Cuando duele todo

Cayó en mis manos (digitales), hace un par de días, una encuesta sobre el dolor (físico, el otro sigo tratándolo, jeje). Casualmente, llevo una semanita fina en ese campo, escuchando a mi enfermera jefe quejándose de sus articulaciones, mis niñas y sus rodillas sufriendo por crecer tan deprisa, y mi espalda y mi pecho recordándome que llevaban calladitos mucho tiempo.

Pregunta tras pregunta iba descubriendo que tengo un dolor crónico. Mi pecho, aunque ya no le hago demasiado caso, jamás ha dejado de dolerme desde el primer quirófano. Y no hablo de lolas, sino de pecho como estructura ósea. Ellas me pican a rabiar alguna que otra vez, pero el dolor viene de mucho más atrás, de dentro, unos pinchazos que nunca he conseguido mitigar con nada, y han conseguido que verme agarrándome las lolas, o presionar la axila mientras conduzco, sea un gesto muy habitual en mí. Algo raro, lo se, pero habitual.

Y eso sin contar con mi neuroma y su familia cercana, de la que me acuerdo muy a menudo. Ya no se que postura coger para olvidarme de él, no me puede dar más rabia no poder cargar con mi rubia cuando empieza a roncar en mi cama y pretendo llevarle a la suya, no soporto el mal humor que me convierte en una olla a punto de terminar un buen arroz.

Convivir con el dolor es duro, desagradable, pero no te queda más remedio que empadronarlo en casa y paliarlo con medicación. Así he conocido los tratamientos “de rescate”, esos que guardas en un cajón para cuando ya no puedes más. Nos hemos acostumbrado a contestar NO cuando nos preguntan si nos duele algo, porque lo llevamos tan asumido que no recordamos la vida sin ese pinchazo, pero cuando la bestia despierta…ay cuando despierta!! Cómo nos acordamos de todas las veces que lo hemos negado :-(.

Mi moraleja de hoy es que si alguna vez sientes dolor intenso, corre a tu médico de cabecera y describe con pelos y señales cómo es, cada cuánto te molesta, dónde se localiza y su intensidad. Siempre hay algún paliativo que te ayudará a llevarlo mejor. Así evitarás convertirte en un trapillo sobre el sofá o en el monstruo más temido.

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Y si encuentras una medicación de rescate para el “otro” dolor, por favor, dame una receta ;-).

Os leo!!

El dolor de los dolores

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El dolor de los dolores

Os acordáis de aquellas cancioncillas que cantábamos en el autobús de turno que nos llevaba al zoo (por decir un sitio) de excursión?

El dolor de los dolores, el dolor más inhumano, lalalá lalalá….

Pues así llevo yo una temporadita, como las abuelas, llena de DOLORES, así, en plural y en mayúsculas.

Comenzó mi muñeca derecha, que parecía que me había dejado un poco tranquila, con sólo una molestia constante…y no, la primavera la ha removido de su letargo y aquí la tengo, castigándome con un dolor sordo, agudo, penetrante, que me cambia el gesto y el humor, que se incrementa con todo y no se calma con nada. A la espera de los resultados de la resonancia magnética, a primeros de mayo ya me contarán que hacemos con ella.

Siguió uno de mis mil lunares: ahora duelo, ahora pico con intensidad, ahora estoy tranquilo, calladito como los niños cuando ocultan alguna maldad…Lo se, lo se, no he ido antes corriendo al médico a mirarlos porque este mes tengo muchas de mis revisiones semestrales y lo voy a comentar directamente con la oncóloga. Quizá solo sea eso de la primavera la sangre altera, no?? Que manía con pensar mal (ejem ejem, no os cuento la psicosis).

Y mi neuroma, ese nervio nervioso de mi espalda, ha comenzado a recordarme que existe, dejándome tiesa, literalmente, cansada ya desde el amanecer porque la noche le confunde y yo creo que se la pasa despierto.

Vamos, que, como podéis comprobar, soy la alegría de la  huerta primaveral. Menos mal que abril viene cargado de eventos de todo tipo que me harán olvidar a ratos lo horrible que es tener 42 años en tu DNI y 80 en tu ADN.

Me despido, pero esta vez, permitidme que lo haga deseando la mayor felicidad del mundo a una parejita que nos deja compartir con ellos el acontecimiento del año en mi familia: Pilar y Raúl. Mis mejores deseos para ellos. ¡¡Que vivan los novios!!

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Bajo la lluvia o bajo un sol radiante, será un fin de semana para no olvidar, con cumple sweet dieciséis incluído (Felicidades, Marta!!)

Os leo!!

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Do you agree yourselves of those songs that we were singing in the school bus that was taking us to the zoo (for saying a site) of excursion?

Since this way I take days and days, as the grandmothers, DOLORES’S flood, this way, in plural and in capital letters.

It began my right wrist, which seemed that it had made me a bit calm, with only a constant inconvenience … and not, the spring has removed it of his lethargy and here I have it, punishing me with a dull pain, sharply, penetrating, that changes the gesture and the humor, which is increased by everything and does not calm down with anything. To the wait of the results of the magnetic resonance, at the beginning of May already they will tell me that we do with her.

It followed one of my thousand spots: now I hurt, now I sting with intensity, now I am calm, quietness as the children when they conceal some evilness…, I have not been traversing before the doctor to looking at them because this month I have many of my half-yearly reviews and am going to comment on it directly with the oncologist. Probably only it is it of the spring the blood alters, not?? That obsession in spite of thinking badly (ejem ejem, I do not tell you the psychosis).

And my neuroma, this nervous nerve of my back, me has begun to remember that it exists, making me stiff, literally, tired already from the dawn because the night it confuses him and I think that one spends it wake up.

We go, that, since you can verify, I am the happiness of the spring garden.

Less badly than April it comes loaded from events of all kinds that will make me forget by snatches the horrible thing that is to have 42 years in your ID card and 80 in your DNA.

I say goodbye, but this time, allow me to do it wishing the major happiness of the world a couple that leaves us to share with them the event of the year in my family: Pilar and Raúl. My better desires for them. Hooray!!

Under the rain or under the radiant Sun, it will be a weekend not to forget, with fulfill sweet sixteen included (Congratulations, Martha!!)

I read you!!

Neuroma

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Neuroma

Novena… Nueve… Ocho más una… He superado ya con creces el record de quirófanos. Van nueve en siete años,  dos en mes y medio.

Todavía convaleciente de la vesícula, con dolor intenso cuando tengo el estómago vacío y cuando estoy mucho rato sentada, pendiente de ecografía abdominal, pero con puntos y ombligo ya controlados, voy y repito escenario así, a lo loco 🙂
No, para nada a lo loco. Tenía programada esta pequeña intervención desde principios de verano, pero la retrasé porque la lista de espera también se retrasó y las fechas no eran compatibles.

Mi cirujano plástico favorito, Rubén García-Pumarino, perfeccionista como pocos en su trabajo, veía con ojos grises los remates de la cicatriz de la espalda, por lo que me habló de corregirlo, y yo, en sus manos a ciegas, como siempre, accedí encantada. Mi reconstrucción me parece perfecta, pero si se puede mejorar, por que no hacerlo??
Anestesia local, intervención muy breve y con una recuperación fácil y rápida.
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Como siempre, un gusto entrar a un quirófano de pie, no en camilla, con música de fondo gracias al Doctor Franco y su lista de Spotify, jijiji, lo más parecido a Anatomía de Grey que he visto en los hospitales madrileños, todo el personal super joven (ejem, ejem, pero creo que la mayor en esa sala debía ser yo), y un sonriente cirujano que se dirige a tí por tu nombre y tiene todo listo para “atacar”.
Fotos de rigor del antes, y boca abajo a la camilla. Por cierto, cometí un error de principiante, ya me vale. Nunca, NUNCA, hay que entrar a quirófano con las uñas pintadas, y mucho menos con esmaltado permanente 🙈. Superado el despiste, señoras y señores, dos doctores dos, dos agujas dos, dos bisturís eléctricos dos…

Pumarino a la derecha y Franco a la izquierda empezaron a pinchar anestesia como si no hubiera mañana. Que dolor. Que dolor. Que dolor.
Ya sabéis, si me vais conociendo, que no soy quejica. Es más, varias veces me han dicho que tengo el umbral del dolor más alto que la media. Pero os prometo que ayer fui una ñoña completa y absoluta. Me dolió inmensamente cada pinchazo, y fueron muchos, y, para colmo, noté perfectamente cómo el bisturí abría el camino al doctor. Lo noté literalmente, a pelo, como imagino debe ser un navajazo. El doctor Pumarino me explicó que debo tener un
NEUROMA, algo así como un nervio que quiere crecer y no puede. Buceando por la red, es un efecto bastante común de las mastectomías, que, muy a mi pesar, no remite con la reconstrucción posterior. Dolor intenso, pinchazos… Todo lo que rodea a mis lolas de vez en cuando y no he dado importancia. Pues por fin le pongo nombre!!
Media hora de intervención entre canciones tarareadas, risas, grititos, dolor intenso, mandíbula apretada y ganas de girarme y darles un grito a los doctores entre costura y costura, pero, como siempre, resultado diez, y eso es lo mejor que me puedo llevar.

Y aquí estoy yo, en el sofá, tranquilita, mimada por todos los que tengo a mi alrededor, que son muchos, sin dolor, solo molestias para coger la postura. El viernes tengo consulta y podré ponerme al día de dudas y resultados. Prometo daros parte.

Bajo el paraguas del otoño, os leo!!